"Trabajos de fe perdidos"
Faith (Fiction, 1981)
Formación: R.Smith/L.Tolhurst/S.Gallup
Calificación: *****
(para agnósticos)
"Esta iglesia ofrece... fe."
cartel de una iglesia manipulado por Robert, Simon y Lol.
"Me marché solo/sin nada más/que la Fe."
letra del tema "Faith" - The Cure
Imprescindibles: Todas.
Prescindibles: Ninguna.
(Nota del Autor: ficha dedicada a Jesús, mi apreciado "jefe" con toda la admiración y con todo el respeto del mundo).
A mi juicio, Faith es el mejor disco de La Cura. Puede que esta afirmación resulte un tanto rotunda según cuáles sean los ojos que lean esto, pero la verdad es que si me tuviera que comprar un disco de The Cure dos veces, me compraria Faith las dos veces. De hecho, hay más: Faith no sería el mejor disco que ha editado Robert Smith y los suyos hasta la fecha, si no estuviera ahí siguiéndole inmediatamente Pornography. Quizá algunos de los fans de The Cure preferiremos cien mil veces un disco como Pornography antes que un disco como Faith, pero la cruda realidad es que Faith es un disco cien mil veces mejor que Pornography. Muchas son las razones que me obligan a decantarme por Faith de entre toda la discografia (admirable) de The Cure, aunque debo confesar que estuve mucho tiempo pensado que era Pornography el mejor álbum del grupo. Y es que la línea que separa estos los elepés es más fina de lo que la gente se cree.
Supongo que el/la lector/a se estará preguntando en estos momentos por qué empiezo a hablar de Faith desde Pornography, os daré otra razón: porque Faith y Pornography son las dos caras de una misma moneda (posiblemente Faith sea la cruz y Pornography la cara), cual si fuera una perfecta tesis y antitesis hegeliana. La síntesis entre esas dos posturas la vamos a encontrar en álbumes de transición como Japanese Whispers o The Top. Y es que dentro de esa famosa trilogía curana "Seventeen Seconds-Faith-Pornography", son en estos dos últimos discos donde se ve mejor una temática que funciona por oposición. Faith va a ser una honda reflexión sobre la fe y sobre Dios, mientras que Pornography va a ser una reacción violenta en contra de toda esa poética alcanzada con Faith. La historia de la filosofia ya distingue ese mismo materialismo dialéctico, es decir, esa misma oposición de contrarios como verdadero motor constructivo de la vida. De ahí se infiere que Robert Smith no hiciera otra cosa sino que reproducir perfectamente los patrones con los que se ha ido construyendo toda la historia de la humanidad.
Cuando Robert Smith compone Faith cuenta tan sólo con veintidós años de edad (!). Es curioso ver como es precisamente alrededor de estas edades, cuando uno se empieza a hacer algunas preguntas importantes, cuando se producen las primeras dudas de fe (las también llamadas crisis de fe). Lejos de querer compararme con el Todopoderoso Smith, fue hace sólo un par de años atrás cuando también me asaltaban a mi pobre cabeza dudas como las que supongo le asaltaron a Robert Smith y que plasmé en forma de un guión para un cortometraje de diez minutos de duración titulado mismamente como "Fe" (mucho antes, y esto resulta muy curioso, de escuchar por primera vez el Lp de los Cure en cuestión, e incluso, mucho antes de conocerlos en profundidad). En el susodicho cortometraje, que me ocupó dos años y pico en ponerle el punto y final por innumerables dificultades dentro y fuera del rodaje, se narra la historia de un chico que recibe una misteriosa llamada telefónica en mitad de la noche. Quien telefonea al chico le asegura encarecidamente que se trata de Dios, y entonces ambos entablan una especie de diálogo metafísico en el que Dios intenta animar al chico (que en apariencia parece haberse quedado paralítico tras un accidente). El final reconozco que es verdaderamente ambiguo por no querer dar una respuesta clara: se invierten los roles de los personajes, y quien pensábamos que era Dios era, en realidad, un loco encerrado en un manicomio y, a su vez, el chico se revela como la figura de Jesucristo cuando vemos una corona de laurel y unos clavos oxidados perdidos en un rincón de su habitación.
Pienso que se tiene que dudar de todo es esta vida porque no hay nada seguro, salvo la muerte (y siento ponerme tan tétrico, pero la ocasión no es para menos). Hay que dudar de la existencia de uno mismo (porque "polvo eres y en polvo te convertirás...") Incluso hay que dudar de la existencia de Dios. Resulta muy cómodo ponerse a creer en algo sin haberse cuestionado siquiera aquello en lo que se cree. Cuando escribí el guión para aquel corto, no estaba haciendo otra cosa que realizarle un examen a fondo a mi alma, el mismo examen que (creo) le realizó Robert Smith a la suya cuando compuso esta maravilla llamada Faith. Y sólo cuando somos valientes y logramos superar esos delicados momentos de inflexión, salen a la luz cosas inauditas. Y es que como muy bien señala nuestro compañero Piranesi en relación a este disco: "Faith más que para católicos o para ateos es para agnósticos; de los que se pasan la vida dudando, pues a veces tirar por cualquiera de las otras dos vertientes es el recurso fácil, porque las dos otorgan la tranquilidad y la certeza de creerse en posesión de la verdad. Toda la calidad del disco reside precisamente en la lucha entre esos dos frentes, en la búsqueda... "buscando a Dios entre la niebla", como decía Machado". Esta cita de Piranesi (extraída de un mensaje que me contestó en nuestro foro) la encuentro genial, y me parecía de rigor que figurase en esta ficha de Faith a nombre suyo. ¡Muchas gracias, Piranesi por tu gran comentario!
Reconozco haberlo pasado realmente mal en algunos momentos antes de ponerme a escribir aquel guión (por cuestiones morales), pero, al final, lo hice. Superé mis dudas de fe y me reafirmé incluso con más fuerza que antes en mi condición de cristiano católico (eso sí, mal practicante). Robert Smith había nacido igualmente en el seno de una familia muy católica que le había inculcado férreamente tal doctina desde que este era muy pequeño (Smith llegó incluso a viajar a Roma para conocer al papa Juan XXIII). El cantante reconoce que: "desde muy joven me adoctrinaron y me obligaron a creer en algo". A pesar de ello admite haber sido un niño feliz, pero los años felices se le estaban esfumando delante de sus narices. Su abuela, que había significado tanto para él, se muere, y la madre de Lol enferma hasta el punto de quedar postrada en la cama y morir. Los dos amigos empiezan a mantener conversaciones profundas sobre lo que había significado la pérdida de sus familiares. Es lógico pensar que aquellas primeras experiencias con la muerte de algunos de sus seres más queridos no tardaran en hacer mella en las nuevas composiciones de los Cure.
Aún sin gustarme excesivamente, ahora mismo estoy escuchando por la radio el hit de Eric Clapton Tears In Heaven, y pienso en su tragedia personal tras haber perdido a su hijo al precipitarse al vacío desde no se qué piso de un rascacielos a raíz de una negligencia suya. El dolor por su perdida lo plasmó en esta preciosa balada, al igual que un dolor parecido estaba experimentando Robert Smith por aquellos tiempos y que plasmó en Faith. Era un dolor que le emanaba de lo más hondo de sus propias entrañas (Carnage Visors). Esto demuestra que aquello más universal, se origina en nuestras experiencias más personales. Smith comienza a frecuentar iglesias en busca de esa fe quizás perdida y observa a los feligreses jubilosos en su fe. Una fe que él no entiende en absoluto porque piensa que la eternidad es algo que sólo encontrarán después de la muerte. Es entonces cuando Smith descubre su falta de credos y su gran vacío interior. Empieza a reflexionar en la muerte y en sus miedos, y pronto esboza ocho largos y densos temas que van a configurar el contenido del siguiente largaduración de los Cure cuyo título será simplemente Faith (máximo deudor de aquel también mítico Closer de los Joy Division). Lo que vamos a encontrar en el tercer trabajo de los de Crawley, va a ser una fría y enorme losa de mármol que empieza a forjar ese "muro de sonido" y que encontraremos en mayor medida en su siguiente álbum (si hablamos con los mismos términos a los que se refería el enigmático Phil Spector). Es, digamos, el siguiente y lógico paso a dar tras aquel Seventeen Seconds, el cual inició el final de una cuenta atrás que culminará con el tema Pornography.
Musicalmente es una obra perfecta que se oye sin tener que levantar la aguja, donde encontramos desde piezas inspiradas en melodías puramente sacras (The Holy Hour) hasta ritmos acelerados y nerviosos, clara herencia del punk (Primary, Doubt). Un crudo invierno cala en el pentagrama, y ahora la calma y la melancolía expresadas en Seventeen Seconds se han trasformado en pesadumbre y en agustia vital, sentimientos que inspiran a Smith y a los suyos a componer cuadros densos e impenetrables, de atmósferas hipnóticas próximas a una estética gótica. Son temas absolutamente recargados de teclados profundos (que en Seventeen Seconds tan sólo se insinuaban) y marcados por un bajo que suena como un corazón palpitante (protagonista de todas las canciones). En general, la rítmica del disco busca pulso propio en un entorno fúnebre e impone una insólita y nerviosa personalidad (Primary), a la vez que marca nuevas cotas de autonomía sonora (The Drowning Man). Las letras se convierten en verdaderos poemas dignos de un Edgar Allan Poe o de un Gustavo Adolfo Bécquer. Para qué vamos a engañarnos, tanto la esencia misma del disco como la voluntad que tuvo Smith a la hora de componerlo, fueron que Faith trascendiera al oyente para que permaneciera en un plano indeleble y atemporal. Según J.C. Ordoñez Fdez. del fanzine Other Voices: "Faith es mucho más que un simple disco; lo mismo que unos versos de San Juan de la Cruz, un simple poema. Ambos, trascienden de lo puramente material, ascendiendo místicamente a una atmósfera espiritual".
No me prolongo más. Quizás antes de pasar sin más dilación a los temas, un breve repaso a la formación. Después de la huída de Matthieu Hartley, The Cure se vuelven a convertir en trío: Robert Smith (a la cabeza como voz, guitarra y teclados), Lol Tolhurst (a la batería y a los teclados) y Simon Gallup (el gran Simon Gallup, al bajo y también a los teclados). Esta se convertiría en la formación más estable hasta la llegada del 83 con Japanese Whispers, así como la más básica y mítica dentro de la truculenta historia de la banda. ¡Silencio!, la ceremonia está a punto de empezar...
The Holy Hour (La hora sagrada) (4:25).- Si palabras como "decadencia" o acepciones cercanas como "melancolía" fueron las que más sonaron en el anterior comentario de Seventeen Seconds, ahora serán palabras como "desesperanza" o "angustia" las que más leereis a lo largo de las líneas de Faith. La hora sagrada abre ese tono de desasosiego espiritual que caracteriza todo el elepé, superior en muchos aspectos a aquellos "diecisiete segundos". Cual si fuera un salmo, Smith nos recuerda a lo largo de la letra sus momentos "perdidos" en iglesias y otros lugares santos en un intento de encontrar esa fe perdida: "Me arrodillo y espero en silencio/Mientras una a una las personas se deslizan/Dentro de la noche/Los silenciosos y vacios cuerpos/Besan el suelo antes de rezar..." Smith nos cuenta en relación a este tema que fue escrito mientras estaba sentado oyendo misa en la iglesia del convento católico de Crawley, intentándole dar un sentido a la respuesta comunal y a sus caras. Y es que dos son los temas recurrentes de un álbum como Faith, de los cuales La hora sagrada se va a hacer eco indistintamente. Por un lado tenemos el tema de la búsqueda desesperada de la fe: "Me siento y escucho sin soñar/Una promesa de salvación hace que me quede". Y, por otro, el tema del recuerdo y añoro de la infancia: "Y siento a mi corazón empujando/Mientras todos los niños juegan/Los juegos que ayer me aburrían/Ellos juegan". Gallup nos introduce con su hipnótica línea de bajo en un ambiente casi religioso donde se le van sumando progresivamente unas escalofriantes campanadas, un discreto teclado de iglesia, y un elegante y limpio sonido de guitarra capaz de ponerle a uno la carne de gallina. Los coros de la canción recuerdan a un coro de monjes entonando el Kyrie en el interior de la cripta de un monasterio. Todo contribuye a crear ese clima de liturgia que vamos a encontrarnos a lo largo de la audición del disco. Junto con All Cats Are Grey y The Funeral Party, ésta completa la trilogía de mis canciones favoritas de un elepé hermético y asfixiante para unos, encantador y fascinante para otros. De hecho, el verso: "No puedo abarcar lo que tu devoras/El sacrificio de la penitencia/En la hora sagrada" continua aún siendo uno de mis favoritos. No importa demasiado el momento para escuchar este tema, porque siempre será la hora sagrada... Solemne.
Primary (Primordial) (3:35).- Cambiamos de ritmo, pero no de tema. Primary es otro de las canciones del elepé que nos habla del añoro a esa infancia perdida. Dos son las portadas que me gustaría comentar en este momento. La primera es la portada del single Primary: en esta se ven a tres niñas cogiéndose de las manos, primera pista que nos indicada que este tema nos habla de la infancia. La otra portada es la del mismo elepé: una sugerente y nebulosa imagen (trabajo del mismo Porl Thomson junto con un tal Undy )que insinua la silueta de la abadía de Bolton, al norte de Yorkshire, lugar donde Smith solía veranear de pequeño. Según el propio Robert Smith: "esa abadía es uno de mis primeros recuerdos de mi infancia". Nuevamente, Smith se vuelve a inspirar en los recuerdos de su niñez para componer un tema fascinante. De hecho, uno de los temas más queridos y más sonados por todos los "curados" a lo largo de toda su trayectoria musical. Si nos fijamos, podemos leer versículos en la letra de la canción como estos que nos lo dejan bien claro: "La inocencia de los niños que duermen/Vestidos de blanco/Soñando lentamente/ Inmoviliza el tiempo". El tema es acelerado y su ritmo nos recuerda a un Play For Today pasado por un turbio filtro. La guitarra de Smith suena espasmódica y nos empieza a anunciar su particular estilo, el bajo de Gallup palpitante y la batería de Lol, nerviosa. Primary es un tema que suena convulso buscando su propia rítmica dentro de un disco plagado por melodías fúnebres y de ultratumba. Junto con Doubt es uno de los dos únicos momentos acelerados del disco que lo emparenta con una estética punk en proceso de abandono. A modo de curiosidad, diremos que Smith le dedicó a Ian Curtis, el vocalista de Joy Division, este tema en un concierto en homenaje tras su desaparición, muerte que Robert Smith siempre lamentó mucho (recordemos que el líder de los Joy Division se suicidaba en la habitación de un hotel tras publicar todo un icono de la música rock como lo es el elepé Closer). Como su propio nombre indica: Primordial.
Other Voices (Otras voces) (4:28).- Otra de mis canciones favoritas del disco (por cierto, ¿hay alguna que no me guste...?) son estas "otras voces" de las que nos hablan Smith y los suyos. Un débil chasqueo de platos, cual si fuera el eco de una ola del mar, nos trae este bucólico pero tétrico tema, al que rápidamente se le añade el fúnebre compás que Tolhurst marca con su batería y, veinte segundos después, Gallup se le une al bajo (que suena impacable e impecable). Juntos van marcando una de las líneas rítmicas más sobrias de cuantas canciones alberga el álbum. Un caos de sonidos indescifrables adornan su sombría intro: débiles punteos de guitarra, sonidos de carcarracas lejanas y la voz juguetona pero terrorífica de Robert. Cumplido un minuto exacto, Smith nos pone a todos los pelos de punta con ese grito escalofriante y perturbador que va descendiendo hasta perderse en el infinito. Smith vuelve a emitir otro grito juguetón, Simon se ríe y Robert le manda callar. Este detalle que cualquier productor musical con dos dedos de frente hubiera suprimido sin pensárselo en las sesiones de grabación, se mantiene en la versión de estudio. Es esta precisamente el áurea mágica que adquiere Other Voices, y en donde Smith demuestra su maestría como productor discográfico. Lo más fácil de pensar es que es tema trate de fantasmas, si bien su fascinante sonoridad nos pueda sugerir eso y versos como estos nos induzcan a creerlo: "Susurro tu nombre en una habitación vacía/Rozas mi piel/Tan suave como un pelaje/Abrazándote/Pruebo tu olor/Ruidos distantes/Otras voces", pero si a continuación nos ponemos a leer la letra con detenimiento, veremos que sugiere otras muchísimas cosas: "Y todas las otras voces dijeron/Cambia de parecer/Siempre estás equivocado" es el estribillo que reza la canción, y esto me sugiere que Smith se esté refiriendo más a personas reales de carne y hueso que a entes espirituales. Creo que el mensaje está en la imposibilidad de mantener nuestras propias creencias (o convicciones) frente a los demás, y cómo esas "otras voces" tratan de canviar nuestra perspectiva. Fijémonos ahora en estos versos: "Otras voces/Golpeando en mi cabeza rota/Comete el pecado/Comprométete" ¿no sugieren una gran presión o bien una gran manipulación por parte de Robert Smith? Según palabras del mismo Smith: "Other Voices trata, claramente, de la consciencia, de como no es totalmente monolítica, sino más bien un semáforo con muchas luces y colores. La frase clave en esta canción es "Vivo en el abandono". Describe perfectamente mi situación en aquellos momentos." Efectivamente, es esa consciencia, o mejor dicho, esa pérdida de consciencia lo que Smith describe en este tema. Recordemos, de pasada, que a principios de 1981 resulta ser la época en la que Smith y los suyos más abusaban de las drogras y de otras sustancias peligrosas (que se prolongaría radicalmente hasta 1983 con la publicación de Japanese Whispers), y buena prueba de ello son temas como este. Alucinógena.
All Cats Are Grey (Todos los gatos son grises) (5:28).- Es tremendamente arriesgado decir que esta es la mejor canción de La Cura, sin embargo, matizaré la frase diciendo que "para mi" esta es la mejor canción de La Cura. Tendría que haber quedado claro desde el principio (es decir, ya desde la reseña del Three Imaginary Boys) que estos comentarios personalizados son totalmente subjetivos. Cada uno puede tener sus propias opiniones, y pueden ser igual de válidas. Realmente me ha sido difícil la elección entre tan buen material que contiene dicho álbum pero, al final, he tenido que decantarme por una de ellas. Todo en este tema me parece soberbio: la música, la letra, el ritmo y la voz. Si empezamos analizando la melodía, esta es tremendamente simple pero efectiva: un etéreo sonido de sintetizador se solapa al de una arrítmica y pavorosa batería que marca una extraña cadencia hasta volverse hipnótica. Después de una breve introducción se les une Gallup con su línea de bajo que suena como un corazón palpitante en un segundo plano, ya que lo que hace es marcar impasiblemente el ritmo mortuorio que posee esta pieza. Entonces entramos como dentro de un sueño o un estado de trance en el que contemplamos un paisaje casi dantesco de claras referencias surrealistas: "Nunca pensé que me encontraría/En cama entre la piedra/Las columnas son todas hombres/Suplicando poder aplastarme/Ninguna figura navega en los oscuros y profundos lagos/Y no hay bandera alguna señalándome el camino a casa". Unas débiles y escalofriantes notas de piano suenan en un eco muy lejano y la voz gemebunda de Robert recita este escalofriante verso: "En las cuevas/Todos los gatos son grises/En las cuevas/Las texturas cubren mi piel/En la celda de la muerte/Una única nota/Suena y suena y suena... " Hacia el final del tema suena esa terrible nota de piano a la que se refiere el estribillo que se repite impávidamente tres veces hasta apagarse en el infinito. La belleza lírica que contiene este tema es intachable: la letra es contribución de un Tolhurst muy inspirado y la música queda como la quintaesencia de lo que debería considerarse como rock gótico o siniestro, en un disco que debería considerarse igualmente como la quintaesencia del rock gótico o siniestro. Es más, considero que "los gatos grises" de Smith se encuentra, sin duda, entre las diez mejores canciones de La Cura y, posiblemente, entre las cinco mejores, podiéndola superar temas tan emblemáticos como un Lament o un A Forest. Más adelante, Smith volverá a sacar el tema de los gatos en otra canción de su discografia: The Lovecats pero, como veremos, con un matiz totalmente diferente. Onírica.
The Funeral Party (La fiesta funeral) (4:14).- Uno de los momentazos del disco es esta peculiar "fiesta funeral". El papel que jugaba In Your House en un álbum como Seventeen Seconds, lo juega este The Funeral Party en el tercer trabajo de los de Crawley, tal y como lo jugará The Figurehead en un disco como Pornography. Estas tres canciones tienen algo en común y es el protagonismo que tienen en sendos discos. Si las escuchamos seguidas, estas tres piezas vienen a resumir la esencia misma de cada elepé, como si se tratara un cuento con un planteamiento, un nudo y un desenlace. Ahora nos encontramos en el nudo de ese cuento: después de habernos presentado un chico totalmente absorto en la casa de su novia, ahora asistimos a uno de los funerales, y, posteriormente, obtendremos la violenta reacción del otro (The Figurehead), en condena a un permanente estado de locura. Smith nos describe en esta ocasión un triste paisaje melódico, en el que dominan los ominosos teclados por encima del resto de instrumentos. Lol crea una base mortuoria de batería, y Simon permanece en un segundo plano en el bajo. Tanto la letra como la voz de Robert son de una languidez y de una belleza extremas, en donde los dos protagonistas de la canción sufren horrores por su eterna condenación: "Dos pálidas figuras/Sufren en silencio/Eterno/En el callado suelo/Lado a lado/En edad y tristeza." Resulta muy curioso de observar como el punto de vista escogido esta vez por Smith sea el de la persona fallecida que está observando su propio funeral en directo: "Yo miraba/Y actuaba sin decir palabra/Mientras fragmento a fragmento/Tu interpretabas tu historia/Moviéndote a través de un pasado desconocido/Bailando en el velatorio." El tema de la muerte, mejor dicho, el tema del miedo a la muerte, es decir, del miedo a Dios está más presente que nunca en esta canción (The Drowning Man también explorará esos caminos). Y como no, tenemos otro de los temas recurrentes para Smith en un álbum como Faith, el del añoro de la infancia: "Recuerdos de sueños de niños/Yacen sin vida/Desvaneciéndose/Sin vida/De la mano con miedo y sombras/Llorando en el velatorio." Según Smith: "The Funeral Party trata sobre la muerte de mis abuelos y últimamente, supongo, sobre la muerte de mis padres y luego sobre mi muerte..." Vale la pena advertir, no abocerrer el tema al escucharlo en exceso porque este tema es de una adicción increíble. Yo mismo quedé prendado por su fascinante sonoridad y lo llegué a escuchar como veinte veces seguidas durante las primeras escuchas del largaduración. Es decir: cuidado. La "fiesta funeral" de The Cure viene a ser el clímax alcanzado en la primera parte del Lp, un punto y seguido que será clausurado más adelante con el tema "Faith". Angustiosa.
Doubt (Duda) (3:11).- Violenta reacción en contraposición a los otros temas lentos y calmados, en un disco en donde prima la introspección para el oyente. Junto con Primary, Doubt pone la otra nota de rebeldía punk juvenil, cada vez más postergada por una banda que se está rindiendo a una tragedia vital que los va a superar de lleno. Fue en esa misma trascendencia, desgraciadamente, en la que se acabaron cebando muchos críticos musicales de la época, los cuales acusaron a los Cure de inmadurez al no comprender la dimensión de la tragedia que trataban todas las canciones de su nuevo elepé. New Musical Express (NME) llegó a decir sobre Faith que estaba lastrado por "un poso de angustia adolescente que hacía que uno no pudiera tomarse aquello demasiado en serio". No quiero tener que hacer ningún comentario en relación a opiniones de viejos carcamales anclados en los tiempos de los Beatles o de los Rolling Stones (sin ningún ánimo de ofender a nadie). Tan sólo añadir que la inerte belleza de Faith permanece aún inmarchitable. Pero centrándonos más en el tema que nos atañe, la "duda" surge a los oídos del oyente como un trueno en medio de una densa tormenta gris. En cierta manera, Doubt, a quien le debemos la letra al propio Gallup, está anunciando los tiempos violentos y venideros de Pornography. Guitarras asesinas, un bajo desencajado, una batería violentada y un Smith desbocado cantando a grito pelado: todos los elementos para descargar un chorro de adrenalina. Según Smith: "este tema expresa la ira y la frustación, por entonces, hacia lo inútil de todo, intentando luchar contra las olas de lo absurdo". Ciertamente, este tema es pura ira y frustación. Habla de cómo la vida se puede volver hasta el extremo de hacerse cruel e insoportable e, incluso, de cómo a veces hacemos daño al ser amado: "Te beso una vez y te veo retorcerte/Te abrazo y te oigo llorar/Beso tus ojos y acabo con tu vida/Acabo con tu vida." Pero yo creo que esta canción nos habla más sobre las drogras y sobre su cruel dependencia. Sobre la agria necesidad de tener que usarlas para seguir tirando, sobre la "duda" de si colocarse de nuevo, ya que por aquellos entonces, Smith y los suyos estaban totalmente enganchados. Versos como estos me inducen a pensarlo: "Gritando me arrojo enfurecido/Sobre el borde y dentro de tu sangre." También existe una lectura que haría referencia a la vertiente más religiosa del tema próxima al nihilismo. No es del todo casual encontrar un tema llamado "duda" en un Lp que tiene por título "fe". Esta "duda" hace alusión sin lugar a dudas a un poder superior, a un Dios desconocido por Smith y los suyos, al igual que la mayoría de nosotros. Letal.
The Drowning Man (Hombre ahogándose) (4:50).- (Nota del Autor: comentario dedicado a mi querida amiga Fucshia con todo mi aprecio más sincero). La trágica muerte de Percy Shelley, poeta romántico inglés que se ahogó en la bahía de La Spezia, inspira a Smith este tema de la misma manera que su poesía romántica le inspiraría posteriormente para componer otras joyas como Charlotte Sometimes o Lament. Hay mucho que decir sobre este tema: comenzando porque la poesía existencialista de Shelley, junto con la de otros poetas coetáneos existencialistas británicos y norteamericanos como Lord Byron o Walt Whitman, inspirarían El club de los poetas muertos, a mi juicio otra de las obras maestras, pero esta vez del género cinematográfico. Hasta llegar a mencionar la anécdota de que existe otro tema del genial grupo U2, perteneciente a su imprescindible álbum "War" (fechado en 1983), titulado mismamente como Drowning Man (esta vez sin el "The" inicial). Este "hombre ahogándose" de los Cure es, si cabe, más angustioso y existencialista que el de los irlandeses (U2), aunque no por ello mejor. Mientras que el tema de la banda liderada por Bono empieza con el eco lejano de la guitarra de The Edge, el tema de la banda liderada por Smith se inicia con un ritmo insistente de batería que marca Tolhurst de manera continuada hasta entrar la guitarra entrecortada y descriptiva de Smith que narra la tragedia del ahogo. Sin duda, este es un tema de una belleza lírica sublime en el que se habla de ahogamiento de una chica llamada Fucshia en un paisaje desértico y desolador: "Ella permanece doce pies sobre la inundación/Mira fijamente/Sola/A través del agua/La soledad crece y lentamente/Cubre su cuerpo congelado/Deslizándose hacia abajo". La soledad es su única compañía para la muerte, y poco a poco va perdiendo consciencia de ella misma: "Uno a uno sus sentidos mueren/Los recuerdos se desvanecen/Y abandonan sus ojos" (de nuevo, el tema del recuedo). The Drowning Man es uno de los paisajes melódicos más desoladores y tristes de los que contiene Faith que por alguna extraña razón va cobrando progresivamente más protagonismo cada vez que la escuchas (quizá sea porque se encuentran matices nuevos y diferentes). No podemos dejar de hablar del Romanticismo del s.XIX si nos referimos a este tema, y es que el "hombre ahogándose" de los Cure bebe directamente de las fuentes de los poetas y dramaturgos románticos como Shelley por su clara estética gótico y siniestra. Como colorario final, citaremos un fragmento de Shelley de su poema titulado "Love's Philosophy" (La filosofia del amor) con el deseo de ejemplificar lo expusto anteriormente: "Las fuentes se confunden con el río/Y los ríos con el Océano/Los vientos celestes se mezclan eternamente/Con dulces emociones/Nada está solo en el mundo/Todas las cosas, por una ley divina/Se encuentran en un sólo espíritu y se confunden/¿Por qué entonces no lo hacemos tu y yo?". Desoladora.
Faith (Fe) (6:43).- Y llegamos al final de nuestro viaje espiritual. Han sido treinta y siete minutos irrepetibles, treinta y siete minutos de calma y de paz interior, pero también treinta y siete minutos para la reflexión y para el arrepentimiento. Treinta y siete minutos muy superiores a aquellos "17 segundos". Y la canción que resume esos treinta y siete minutos de verdadera angustia vital no podía ser para menos: Faith, la canción-título que clausura este elepé marmóreo, es una lápida en la que hay escrito este epitafio: "Me marché solo/Sin nada más/Que la fe". El tema que da título a este álbum esta compuesto a forma de plegaria en la que Robert Smith se deja la piel. Como muy bien dice María J.F. en el fanzine "Other Voices": "Faith es la cumbre de la desesperanza abandonada a los dictados del alma". Unos leves chasquidos de baquetas dan pie a una armónica línea de bajo tocado por Gallup que ocupa un lugar principal en el tema mientras que Smith se limita a acompañarlo con unos débiles punteos de guitarra, quedando relegado a un segundo plano. (Nótese lo curioso que resulta que el bajo esté por encima de la guitarra -durante casi todo el disco-, y que la guitarra ocupe el lugar que debería ocupar el bajo. Este cambios de papeles beneficia, sin duda, a crear el clima del tema -y de todo el disco-). Tolhurst a la batería marca un ritmo impertérrito durante casi los siete minutos que dura la canción (!), y Smith empieza a recitar su sermón a partir de los dos minutos, un sermón que va "in crescendo" hasta llegar a esta frase: "La fiesta mejora por momentos..." La letra asusta en algunos momentos por la sobriedad de sus frases, unos versos que hablan de la desesperanza, de la derrota, de no volver a dar un paso más adelante, de ese "tirar la toalla", de rendirse y encomendarse a una voluntad superior. Tras ese tremendo discurso, Smith repite la frase: "Sin nada más que la fe" diecisiete veces seguidas, cada vez con más rabia y más desesperación. Brutal. Casi cuatro años tuvieron que transcurrir hasta que The Cure volvieran a interpretar Faith en directo, desde la gira de 1981. Entonces "lloré mientras tocaba. -confesaba un emocionado Robert Smith, y proseguía:- Era como volver a leer una página de tu diario y recordar todas las esperanzas que entonces tenías. Cada vez que la pongo, tengo que quitarla antes de que termine. Ojalá todo lo que haga tuviera un efecto tan tremendo en mi". No es necesario añadir nada más con este pedazo de declaración del propio Robert Smith. Sobrecogedora.
Creo que Faith (el álbum) hay que oírlo a la luz de una vela oscilante en una habitación a oscuras, en paz. Es tan sólo entonces cuando uno tiene la posibilidad de captar toda la grandeza espiritual que alberga un disco como este. Yo tuve la ocasión de hacerlo un día mientras hubo un apagón en mi vecindario. Fue en ese momento, mientras estaba escuchando el elepé en cuestión, cuando tuve el enorme privilegio de comprender lo que significa Faith en esencia. Si usted sigue mi consejo, apreciara este disco como es debido. No se arrepentirá.
Caras B:
Splintered In Her Head (Astillado en su cabeza) (3:10).- Un carnaval dantesco, un clima de pesadilla. Así podemos definir a esta surrealista "astillado en su cabeza", cuya rítmica convulsa viene a ser un augurio perfecto de los truculentos tiempos que se anunciarán con la publicación de Pornography. Aunque no llega a alcanzar ni de lejos toda la dramática sonoridad de Carnage Visiors, esta pieza musical inquieta de una manera muy parecida. Una linea de bajo irritante y una batería espasmódica con timbales tribales sonando de fondo, cual si estuvieramos en una fiesta pagana, son los elementos instrumentales que caracterizan a esta demente melodía. Unos ecos vocales distorsionados y un agraviante sonido de harmónica igual de desafinada, vienen a poner las terroríficas guindas que adornan el tema. Su mínima letra, vuelve a perturbarnos los sentidos: "La forma se encuentra/Adormecida/Con los juguetes/Igual de alta como el hombre/Los cuadros en el vestíbulo/Volviéndose hacia dentro/Susurros/Invisibles/Rebelándose contra el cielo/Escapándose/Él lo mira/Por última vez..." Estas "astillas" clavadas en la cabeza de Smith fueron la cara B de un tema tan bucólico como Charlotte Sometimes. Es por ello que no tiene nada que ver con su respectiva cara A, más tranquila y sosegada tanto en su forma como en su contenido. El ambiente de aquelarre y/o de magia negra, de orgía y/o de desenfreno, se extiende de principio al final del tema. Es por ello que quizá este resulte ser la peor de las caras B de un disco como Faith. Aunque, de hecho, estas "astillas" poca relación guardan con este ábum y sí más con los violentos momentos de Pornography. Perturbadora.
Descent (Descenso) (3:10).- Smith nos continua mostrando su parte más oscura y aterradora en estas caras B de Faith descendiendo por un óscuro túnel ultraterreno junto a nosotros con la dirección puesta directamente hacia nuestras almas (para podérnoslas destrozar luego con la audición de Carnage Visiors). En este pasaje instrumental, Simon nos coge de la mano y nos conduce por esos recónditos e inexcrutables pasadizos subterráneos a los que me he referido antes con una aterradora línea de bajo, mientras que Robert a la guitarra vuelve a quedar relegado a un segundo plano, sin demasiado afán de protagonismo, con unos acordes descriptivos. Simon, por su parte, continua punteando decidido con la púa las cuerdas del bajo que rasca como si fuera de una guitarra, con ritmo pausado y un ligero efecto de reverberación que le confiere un tono seco y austero. Como resultado obtiene un sonido mágico y agonizante, casi nigromante. Lol está muy lejos a la batería, dando unos etéreos chasquidos de platos demasiado imperceptibles como para oírlos con claridad, pero abrumadores. Es la banda sonora perfecta para cualquier aterrador relato de H.P. Lovecraft o cualquiera de sus seguidores (y desde estas líneas, aprovecho la ocasión para recomendaros encarecidamente alguna de las lecturas de su serie de relatos breves en los que se trata los "Mythos de Cthulhu", porque son fascinantes). Este tétrico "descenso" supuso la cara B de un vigoroso tema como Primary: su contrapunto ideal. Obscura.
Otras:
Carnage Visors (Vísceras de carnicería) (27:45).- "Carnage Visors (Vísceras de carnicería) (27:45).-"Algún día los hombres mirarán atrás y dirán que conmigo nació el siglo XX". Tras esta estremecedora cita del mismísimo Jack el Destripador, me dispongo a iniciar el comentario de uno de los temas emocionalmente más intensos y preferidos por mi entre toda la extensa y prolífica carrera de La Cura: Carnage Visiors, un tema que hubiera servido perfectamente como telón de fondo para las macabras y monstruosas atrocidades del primer asesino en serie de la historia. La verdad es que me resulta un sacrilegio tener que practicarle la autopsia a estas "vísceras de carnicería" porque en si mismas son una auténtica pieza de coleccionista, y ahora me sentiré un poco como Jack el Destripador cuando descuartizaba a sus víctimas. Lo que primero debe sorprender al oyente es su larga duración (¡casi media hora de tema!), en el que Smith y los suyos lo dan todo... De hecho, Carnage Visiors fue la cara B de Faith en su versión MC (mini-cassette) que ocupaba la totalidad de su reverso. Esta pieza debe su génesis a la película homónima filmada por Ric Gallup (supongo que debería ser el hermano de Simon, aunque no lo puedo corroborar) que iba a proyectarse durante la misma gira de Faith, y cuyo tema iba a ser la banda sonora de dicho filme. La verdad, ignoro si al final llegó a proyectarse dicha cinta y si The Cure llegaron a interpretarlo en directo, pero algunas fotografías de la época parecen dar pruebas de ello; en ellas se ve a Smith, Gallup y Tolhurst con varias pantallas de proyección a sus espaldas. Tengo que reconocer que mi primera audición de estas "vísceras de carnicería" fue una de las experiencias más fuertes de toda mi vida porque este tema se mueve entre la angustia más cruda y la demencia más alocada, y todo ello viene a crear una de las atmósferas más insanas y pesadillescas que creo haber oído o soñado jamás. En este tema, Smith nos enseña su cara más oscura, y en mayor medida, viene a adelantar como sonará un álbum como Pornography. De echo, estas "vísceras" tendrían más sentido como lado B de un disco como Pornography que un disco como Faith (como de igual manera pasará con Splintered In Her Head). Este es un tema para oírlo sin cortes (al menos yo siempre lo hago, porque lo considería un sacrilegio, además de resultar absurdo...) No me extenderé todo lo que me gustaría con este tema, en mayor medida porque la ficha se alargaría demasiado, pero el caso es que he analizado cada minuto, cada segundo, cada cambio de acordes de estas "vísceras", y lo máximo que puedo resumir es lo siguiente. En la construcción del tema se alternan básicamente estos instrumentos: un sonido violento de bajo (tocado por un Gallup muy inspirado) que utiliza lineas mínimas pero tremendamente efectivas para describir esos paisajes de pesadilla casi grotescos, una guitarra que se mantiene siempre en un segundo plano (tocada por un modesto Smith), una fascinante pero desordenada caja de ritmos (sampleada por un sospechoso Tolhurst), y unos profundos y amenazadores teclados tocados por todos... Tras un pequeño aviso que dura aproximadamente hasta los 15 segundos iniciales (en el que se nos insinua que aún estamos a tiempo de dar marcha atrás), empieza una densa introducción que se prolonga hasta los 7:26 minutos, en los que empieza el primero de los dos clímax que podemos distinguir en este tema, y que concluye sobre los 12:50 minutos. El segundo clímax comienza sobre los 15:10 minutos y acaba hacia los 22:00 minutos, para luego pasar a describirnos un eterno epílogo musical que se extiende hasta los 27:45 minutos finales. Durante el primer clímax abundan los paisajes melódicos pausados, aterradores y perturbadores, que anuncian algo maléfico: los arpegios de bajo se van acrecentando y adoptan un ritmo amenazador como el de un corazón agonizante, mientras que los punteos guitarrísticos siempre se mantienen en un discreto segundo plano. Es a partir del segundo clímax cuando la guitarra empieza a ganar más protagonismo y, sobre todo, los sonidos profundos y angustiosos de teclados que hielan el corazón con tan solo oírlos. Entre los 12:50 y los 15:10 minutos, hay una transición, un momento onírico, una especie de preludio hacia el segundo clímax, en el que el tema parece quedarse suspendido. A mi juicio, resulta ser una pausa tensa dentro de la histeria, la cual interpreto como la calma que precede a la tormenta. La orgía musical y visceral se desata a rienda suelta durante el terrible pasaje final, en donde la guitarra se desboca y parece rebelarse al protagonismo que el bajo ha adquirido durante todo el tema, mientras que éste parece resistirse a perder ese protagonismo y los teclados adornan la estancia con un siniestro telón de fondo. Es entonces cuando asistimos a un "orgasmo musical", por decirlo de alguna manera rimbombante. Pero esa locura y/o demencia en estado puro se va apagando de manera progresiva hasta volver a recuperar el ambiente de calma inicial, pero con una carga dramática importante. Hemos asistido a una horrible matanza: la matanza de nuestras propias almas. Por eso nunca es agradable escuchar este tema aunque parezca lo contrario. De hecho, tan solo debemos oírlo en momentos muy específicos, y hasta casi con prescripción médica de nuestro buen Dr. Robert Smith. Demencial.
Charlotte Sometimes (A veces, Charlotte) (4:13).- (Nota del Autor: comentario dedicado a mi buena amiga Charlotte con todo mi cariño). Somos muchos los que consideramos que son en las caras B donde Smith suele dar lo mejor de si mismo, supongo que también seremos muchos los que estaremos de acuerdo que nos encontramos ante una de las grandes canciones jamás compuestas por una banda como The Cure (a pesar de que no se trate de ninguna cara B y de una canción medio extraviada por el tiempo). Podría distinguir las cinco mejores canciones de The Cure, y entre mis favoritas se encontraría, sin duda alguna, Charlotte Sometimes ocupando la tercera posición. Esta memorable lección pop se presentaba por allá el otoño del 81 como un sencillo huérfano de álbum, puente entre dos discos como Faith y Pornography, y con una enloquecida Splintered In Her Head teloneándola en su correspondiente cara B. Nos encontramos ante la más digna sucesora de A Forest, en donde Smith, Gallup y Tolhurst sacan todo el talento que llevan dentro y vuelven a darnos una de las obras más queridas por todos los "curados" . Charlotte Sometimes se trata de un cuento cruel en el que se narra la triste historia de una princesa (Charlotte) que llora desconsolamente por la muerte de su amiga: "Por ese oscuro camino/(Mira como el sol se pone otra vez)/Las lágrimas rodaban por su cara /Ella lloraba y lloraba por una niña/Que había muerto tantos años antes..." Ante su tamaña tragedia, Charlotte opta por el aislamiento y se construye un muro a su alrededor para aislarse cada vez más de la gente: "Charlotte a veces sueña una pared que la rodea/Pero es siempre con amor/Con tanto amor parece/Cualquier otra cosa/De Charlotte a veces/Tan lejos/En una caja de cristal y hermosa/Charlotte a veces". Y, a su vez, Smith juega al juego de la identificación con una chica que ha sufrido demasiado, como muy bien señala Jesús Llorente en su imprescindible libro "Las vidas de Robert Smith" (Ed. La Máscara, 1997). La sensación de soledad y la propia indiferencia e incomunicación respecto a la gente se ve reforzada con los versos repetidos hasta la saciedad: "A veces sueño/Dónde todos los demás bailan..." Musicalmente, es una pieza encantadora y perfectamente armonizada, en donde se combinan magistralmente los vaporosos sonidos de teclados con una contundente sección rítmica que nos evoca un ambiente pasado de fantasía infantil (en su acepción de inocencia). Seremos capaces de ponernos nostálgicos cada vez que lo deseemos escuchando de esta canción, y nos rencontraremos por siempre con la melancolía. Abrumadora.
Videos:
Other Voices (Otras voces) (4:28).- En este video sale reflejada la banda: Robert, Lol y Gallup tocando en falso directo en medio de un ambiente etéreo y onírico. Las imágenes están filmadas en gris (se sigue utilizando conscientemente en color gris para conectar con el álbum y dar sentido a todo el conjunto de "Faith", incluso a los vídeos). Se nota que el vídeo está filmado con una óptica especial (un ojo de pez) que lo que hace es deformar la imágen abombándola. Este truco óptico contribuye mayormente a darle ese clima onírico: parece como si estuvieramos dentro de un sueño. "Other Voices" es un video correctísimo y completamente coherente con la atmósfera creada para "Faith".
Primary (Primordial) (3:35).-
Epílogo: Como conclusión, tengo que darle gracias a Dios por guiarme durante toda mi vida y pedirle que nunca me abandone como tampoco me haga perder nunca mi “Fe”. Por gracia de nuestro Señor Jesucristo que Él vive y reina. Por los siglo de los siglos. Amén. |