"Susurrando singles de éxito"
Japanese Whispers (Fiction, 1983)
Formación: R.Smith/L.Tolhurst (músicos de sesión: P.Thornalley/A.Anderson/S.Goulding)
Calificación: ****
(Para regalo)
"Un músico pop es un vitalismo humano de fascinación. La extrañeza ante él es el primer hito del recorrido de la fascinación. Pasada la sorpresa inicial, el mecanismo debe permanecer intacto en su reducto, inviolable. A ese reducto, Goethe lo llamaba "personalidad". El artista se diferencia del resto porque construye y reconstruye constantemente su personalidad."
Paloma Chamorro en "La Edad de Oro" (TVE).
Destacables: The Walk, Lament, Just One Kiss.
Desechables: The Dream, Let's Go To Bed.
He querido abrir esta quinta ficha con una cita de Paloma Chamorro de su histórico programa "La Edad de Oro", emitido durante los años 80 en Televisión Española referente a un reportaje del mítico grupo español "Parálisis Permanente" (abanderados del rock siniestro español) y sobre su líder desaparecido: Eduardo Benavente. Tanto Benavente como Smith poseían personalidad en el sentido goethiano que explica Chamorro. La leyenda de "Parálisis Permanente" se forjó en mayor medida por la trágica muerte de Benavente y por temas tan poderosos como "Nacidos para dominar" o "Héroes". Robert Smith en cambio no murió tras "Pornography", pero si The Cure (aunque sólo fuera momentáneamente).
Después de haber publicado "Pornography" y de realizar media gira, el 11 de junio de 1982, durante un concierto en Bruselas, The Cure deja de existir como tal tras una pelea entre Simon Gallup y Robert Smith en un pub. Uno de los últimos comentarios que no le toleró Smith al bajista fue cuando éste le recriminó que "Pornography" debería haberse titulado "Sex". Smith se dió cuenta en aquel momento de que Gallup no había entendido nada sobre el Lp en el que habían estado literalmente inmersos durante cerca de un año.
Es entonces cuando se produce el punto de inflexión más importante en la historia de la banda. A partir de ese momento, The Cure se convierte en una apuesta entre Smith y Chris Parry, el propietario del sello Fiction Records y descubridor del grupo. Parry reta a Smith a componer otro éxito pop tal y como lo fue "Boys Don't Cry" y que asciendiera hasta la lista de los veinte más vendidos. Smith le responde que como siga presionándole de esa manera le rompería las dos piernas.
Ciertamente, la situación por la que estaba atravensando Smith no era muy agradable. "17 segundos" fueron los que The Cure tardaron en morir, marchándose sin nada más que su "Fe" tras bajar a los Infiernos de la "Pornografía", trilogía que se convertiría en la piedra roseta de lo que se llamó "after-punk". Sin embargo, Smith tenía la necesidad de un cambio. Fue a partir de entonces cuando empieza a componer melodías simples y accesibles para poner música a letras banales y de carácter superficial. Así surge un single como "Let's Go To Bed" que supone un cambio de registro tanto a nivel emocional como creativo en las letras y en la música de The Cure.
Smith vuelve a reclutar a Lol Tolhurst para tocar los teclados (que permanece como único miembro oficial de la banda junto a él mismo) pasando de Gallup y grabando él mismo el bajo. The Cure como trío deja de existir para convertirse en dúo. El cambio más radical supone el abandono de la batería de Tolhurst por la incorporación de Steve Goulding como músico de sesión. Aquí empezaría la lenta defenestración de Tolhurst como miembro de The Cure... Más adelante se incorporaría Phil Thornalley al bajo y Andy Anderson como nuevo batería en "The Lovecats" y "Speak My Language", formación estable hasta la publicación de "The Top".
Pero Parry no gana la apuesta: "Let's Go To Bed" no alcanza la lista de los veinte más vendidos y tiene que dejar a Smith abandonar momentáneamente el proyecto de The Cure para enrolarse con Siouxsie and The Banshees en sustitución del guitarrista John McGeoch. La excusa que por entonces Smith le dio a Parry es antológica: "Cuando has sido un Banshee, siempre se es un Banshee". Supongo que Parry aún se debe estar riendo en su casa. Smith participa en la grabación de "Nocturne" con Siouxsie and The Banshees y sale de gira con ellos para volver a tocar en directo y desconectar de The Cure mientras "Let's Go To Bed" empieza a escalar puestos en las listas de éxitos. De hecho, esta es la canción más tonta y anodina jamás compuesta por Smith, pero no por eso deja de ser de agradable escucha y de ritmo pegadizo.
Son momentos de cambio para Smith, momentos de contradicciones internas, momentos de rutina depresiva y normalidad exasperante. El nuevo gusto por el tecno-pop imperante se mezcla con la angustia vital arrastrada desde los tiempos de "Three Imaginary Boys" y dan como resultado temas como "Lament", que graba y publica como nuevo single junto a Steve Severin (bajista militante de Siouxsie And The Banshees) para la revista "Flexipop" con unas anotaciones de diario titulado "A Week In The Life", donde Smith relata su nuevo estado de ánimo: "Por la tarde veo un partido por la tele. Mary y yo nos disfrazamos y cocinamos unas salsas. Luego me voy a pasear por el parque. Es algo que suelo hacer cada noche a las tres. Es muy refrescante porque nunca sabes si alguien te va a saltar encima o te va a golpear..." . A Smith ya le iba bien ser considerado un músico de minorías, pero sin embargo aspiraba a ser un músico de éxito como David Bowie o Brian Ferry, y ahí empiezan sus primeras contradicciones internas.
El auge que estaba cobrando por aquel entonces en Inglaterra el tecno-pop y el rock de fusión como el "ska" con grupos tales como Madness o Dexys Midnight Runners, influyeron notablemente a Smith a la hora de componer los nuevos temas que aglutina este primer recopilatorio en la historia de los Cure. De hecho, "Japanese Whispers" es un disco que va a tener un poco de todo: pasajes brillantes y exóticos que destilan una nueva orientación tecno-pop ("The Walk"), melodías electro-acústicas y pegadizas ("The Upstairs Room", "The Lovecats") y algunas lecciones pop tales como "Lament" o "Just One Kiss" que destilan un cierto pesimismo amable. Mientras que "Lament" será el último eslabón de los tiempos de "Pornography", "The Lovecats" será una excentricidad sonora que apuntará los nuevos objetivos del grupo en álbumes futuros como "The Top" o el nuevo proyecto con Steve Severin llamado "The Glove".
Sin embargo, en Abril del 83 Robert Smith se ve obligado tras una invitación a reunir a su banda de nuevo para tocar "Let's Go To Bed", "100 years" y "The Figurehead" en el Oxford Road Show ante la mirada atónita de los fans a lo que Smith declaró con posterioridad: "Aunque el grupo no existía como tal, me obligaron a hacer algo... Después de un año todo empezó de nuevo porque quería volver a cantar esas canciones..."
"Japanese Whispers" (Susurros Japoneses) no es considerado oficialmente por Robert Smith como un álbum en la trayectoria de The Cure. Este disco es estrictamente una recopilación de singles y caras B que, durante Noviembre de 1982 y Diciembre de 1983, Smith y su ejército de músicos fueron publicando a sus anchas. El regalo perfecto para las Navidades del 83, si eras un ferviente admirador fueron, sin duda, estos "Susurros japoneses". Los cortes estuvieron producidos por Chris Parry, Steve Nye, Phil Thornalley y el propio Robert Smith.
Let's Go To Bed (Vamos a la cama) (3:32).- Entre el último tema de "Pornography" y un single como "Let's Go To Bed" hay todo un mundo que los separa. Cuando salió publicado, en Diciembre del 82, los fans más a ultranza de The Cure no sabían qué demonios le había pasado a Smith. Ciertamente, este total cambio de registro desconcierta hasta al más neófito en la materia. Como ya habíamos comentado anteriormente, este cambio de registro se debe al estado emocional del propio Smith, y a esa apuesta que se echó con el magnate de Fiction Records. A nivel musical, no deja de ser divertido y tener cierta gracia, pero más para un grupo como Duran Duran (sin ánimos de ofender a nadie) que para un grupo como The Cure, con un "Faith" o un "Pornography" publicados a sus espaldas. La letra de la canción es harto estúpida y parece estar compuesta por un quinceañero con las hormonas alborotadas ("Pero no me importa si no te importa/Y no siento sino sientes/Y no quiero sino quieres/Y no jugaré sino juegas tu primero"). La música también se plantea como un juego de patio de colegio, Smith y Tolhurst empiezan a coquetear con el synth-pop y la New Wave de la época ochentera. Entiendo que Robert Smith necesitara tomarse la música en aquel momento como una diversión, pero pensar que esa misma persona fuera quien, escasos meses antes, se ponía frente el micrófono para cantar canciones como "One Hundred Years", "The Figurehead" o "Faith", de alto contenido emocional y existencial, resulta ser bastante vergonzoso.
The Dream (El sueño) (3:12).- The Cure tienen la peculiaridad de tener canciones buenísimas y otras que no valen un pimiento, al igual que álbumes de culto y otros que son un saldo. "Japanese Whispers" es un disco que compila algunos de los mejores y de los peores momentos de The Cure. "The Dream" pertenece al conjunto de los malos momentos de Smith... De hecho, la primera vez que la oí casi me pongo a reír, la verdad sea dicha. Tras el batacazo creativo de "Let's Go To Bed", Smith afronta este "sueño" con menos luces que la anterior. Pop indigerible y borracho; esto es lo que me parece el segundo de los cortes de "Japanese Whispers". Las primeras tentativas de Robert Smith con el tecno-pop quedan un poco por debajo de las expectativas tras oir este batiburrillo de sonidos mal ensamblados. La canción vuelve a incidir en los desengaños y en los desastres del amor pero de una manera frívola e incoherente: ("Apoya tu cabeza/Oh! déjala fuera/Toda envuelta en cintas/La noche/El sueño cuando murió el amor".) Este tema aparece recopilado por primera vez junto a "The Upstairs Room", "The Walk" y "Lament" en un Mini Lp publicado en Junio del 83 con la foto macro de un insecto ilustrando la portada.
Just One Kiss (Sólo un beso) (4:09).-
Volviendo a escuchar "Japanese Whispers", he descubierto por qué se convirtió en mi álbum de cabecera durante cierta época de mi vida; y eso no fue precisamente por las nimias "Let's Go to Bed" y "The Dream" (pop "maldigerido" para quinceañeras), sino por canciones como este tercer corte: "Just One Kiss", donde se escucha própiamente la marca de fábrica de los Cure. Menos accesible que los dos cortes anteriores, este tema suena mucho más personal e introspectivo. "Just One Kiss" recuerda a esos veranos perdidos, a esas chicas perdidas y a esos besos igualmente perdidos. Su ritmo y su cadencia peculiar siempre me ha recordado al de una marcha militar: es la Batalla del Amor, en donde los fuertes salimos derrotados y la victoria es siempre para los ilusos y para los pobres de espíritu. En la Batalla del Amor que nos describe Smith, el triumfo es tan solo: un beso ("Alguien murió por esto/alguien murió/solo por un beso"). Sinceramente, entiendo las palabras de Smith: cuando has besado tantas veces los labios de la persona amada, lo único que deseas es volver a besarlos y sólo cuando te nieguen ese beso, será cuando hayas perdido la batalla. La óptica por la que se enfoca este tema es la del recuerdo, por lo tanto, la de la melancolía. Si alguien tiene alguna duda sobre ello, solo basta que mire con qué palabra empieza cada una de las estrofas: "Remember" ("Recuerdo"). Se agradece el lirismo de Smith en la redacción de la letra de la canción: ("Recuerdo el tiempo en el que me lloviste toda la noche/La Reina de Siam en mis brazos/Recuerdo cuando las islas se hundieron/pero nadie abrió los ojos".) La que iba a ser la cara A del primer single según Smith, Parry la pasó al dorso convirtiéndola en cara B y priorizando "Let's Go to Bed" solo por cuestiones comerciales. Afortunadamente, el tiempo parece haberle hecho justicia. "Just One Kiss", junto con "Lament", personalmente, creo que son los dos mejores cortes de Japanese Whispers ("JW").
The Upstairs Room (La habitación de arriba) (3:32).- Tras la línea melancólica de "Just One Kiss" le sigue uno de mis cortes favoritos de Japanese Whispers, "The Upstairs Room" (La Habitación de arriba, o "El Desván" que sería su traducción más acertada). Una base rítmica danzarina y una línea de bajo juguetona son los elementos clave sobre los que se construye esta canción poblada de paisajes melódicos agradablemente triviales: el riff de guitarra fácil y pegadizo reafirma el carácter festivo del tema, pero la armonía de los teclados parecen ir por otros derroteros más intimistas. Esta canción vuelve a hablarnos de los fracasos del amor desde la óptica del recuerdo. Sus versos más delatores y que quiero destacar son estos: ("En abril podrás unirte a ellos/y sumarme/a los fantasmas de tu pasado...") con los que acaba la canción. Al final, quieras o no quieras, todos tus amores y desamores se acaban convirtiendo en eso, en fantasmas del pasado que te acaban dejando mal sabor de boca al recordalos. Pero, pese al fracaso, nosotros continuamos obcecados a amar: ("No creo que pueda amar/a nadie salvo a ti, cariño/¡De eso estoy convencido!"). Esto es lo que Smith nos describe así de bien en este tema vigoroso y saltarín, pero para nada intrascendente y trivial como las anteriores "Let's Go To Bed" o "The Dream". En resumen, pop accesible y adictivo de agradable escucha pero con unas dosis de pesimismo que tanto gusta a Smith.
The Walk (El paseo) (3:39).- "The Walk" (El Paseo) sea muy probablemente el corte más recordado de "Japanese Whispers" y también el single que obtuvo mayor éxito. Su exotismo y su frescura hoy, veinticuatro años después, lo conservan de una vigencia y de una actualidad pasmosa. Vista en comparación, la técnica utilizada en la composición es algo rudimentaria, pero igual de efectiva: un sonido de teclado indefinible y levemente distorsionado, una línea de bajo machacona, una batería sampleada y ligeramente ruda y el sonido de unos teclados que destilan conscientemente un gusto obsesivo por lo Oriental, dotan a esta canción de un halo de misticismo ecléctico fácilmente digerible y con un alto factor adictivo. El carácter veraniego y romántico de este tema, se concreta en un montón de imágenes bucólicas y luminosas. ("Te he besado bajo el agua/Te he hecho partícipe de este pecado/Parecías una niñita japonesa/y aquel instante me recordaba todo:/llévame de paseo/vayamos de paseo..."). Esa sensación de intrascendencia se mezcla con unas gotitas de melancolía, romanticismo y pesimismo, y ese cóctel da como resultado uno de los temas más vibrantes y más pseudosuperficiales de cuantos se recuerdan en la extensa discografía de los Cure. La polémica vino servida cuando los críticos empezaron a verle similitudes con el "Blue Monday" de los New Order, publicado escasas semanas antes, y comenzaron a usar la palabra: "plagio" para describirlo. Si bien es cierto que ambos temas tienen ciertas similitudes sonoras, no creo que dicho asunto llegara a la categoría de plagio porque hay que anotar que, por aquel entonces, la técnica aún era algo limitada y los temas de algunos grupos se parecían o recordaban a otros que usaba un determinado sonido parecido o bien un "tempo" similar. Este single alcanzó de inmediato el puesto de los veinte primeros en las listas de éxitos, y eso hizo que Smith se replanteara y acariciara la idea de unos Cure renovados.
Speak My Language (Habla mi idioma) (2:40).- Algo menos inane que "Let's Go To Bed" pero igual de anodina resulta esta "Speak My Language" (Habla mi idioma). No obstante, hay que comentar que, tanto a nivel musical como textual, está muchísimo mejor resuelta. Este tema se plantea como una especie de collage multicolor que destila ecos jazzísticos y que se mezclan con una base electro-acústica de claro estilo pop. Un ritmo de 'swing' y un piano con sonido de Saloon del Oeste dan entrada a un melódico bajo que es de lo mejor de la canción. Smith se dedica a adornar durante el transcurso del tema con glissandos guitarrísticos. La voz de Robert es juguetona, a ratos ininteligible, y parece estar como pato en el agua explorando sus nuevas posibilidades como vocalista que lo dotarán de una gran versatilidad en trabajos venideros como, por ejemplo, en "Kiss Me Kiss Me Kiss Me". "Speak My Language" habla sobre los problemas de comunicación que se generan en una relación de pareja. A veces, llega un punto muerto en una relación amorosa en que se deja de hablar ese mismo idioma que te unía a aquella otra persona con la que, en apariencia, te entendías a la perfección. Cuando llega ese momento, cuesta encontrar las palabras exactas para describir esos complejos estados de ánimo y nuestros propios sentimientos: ("Fue apenas ayer/agitando los brazos a través de la calle/Tu blanca cara me dejó triste.../¿Cómo puedo decirte todas las cosas/qué tengo que decirte?"). "Speak My Language" fue la cara B del single "The Lovecats" (y diría que superior que su dorso) y además es una canción deliciosa que posee ese atractivo especial. Otro de los buenos momentos de "Japanese Whispers".
Lament (Lamento) (4:21).-¿Cómo empezar a hablar de un temazo de estas características...? Quizá a nivel emocional. "Lament" (Lamento) se convirtió en mi canción favorita durante una época de mi vida, y aún perdura entre mis predilectas de La Cura junto a "A Forest" y "The Figurehead". Cuando una canción pop ha formado tanto parte de tu vida, acostumbras a perderle la visión objetiva (suele parecerse como cuando tengo que hablar de mis ex-novias...). "Lament" es la única pieza que puede "desentonar" en el conjunto de melodías pop que conforman el disco; se asemeja más por sus cualidades sonoras a un "Pornography" que a un "JW" (aunque recordemos que este no es un álbum como tal, sino una recopilación de singles y de caras B diseminadas por la banda). Existen dos versiones diferentes de este tema: la que Smith editó exclusivamente para la revista "Flexipop", fechada en Noviembre del 82 junto con la colaboración instrumental de Steve Severin (guitarrista militante de "Siouxie and The Banshees" y buen amigo de Smith), y la que el compositor regrabó para editarla en "JW". La primera es mucho más experimental y disonante, la segunda más armoniosa y digerible. Pese a todo, la segunda es la que, personalmente, más me gusta de ambas. En la versión Flexipop, Smith y Severin tocan al unísono con un par de flautas la melodía principal de la canción de manera bastante chirriante. En la segunda versión todo suena mucho más armónico y acorde con los demás temas del "JW". Aunque la segunda versión pierda intensidad, por otra parte lo gana en sonoridad. Además, la otra diferencia sustancial que los diferencia es que Smith cambia las letras respectivamente en cada una de las versiones. Preferiblemente, me quedo con la versión del "JW" aunque no está de más escuchar la de Flexipop tan sólo como curiosidad. Centrándonos ya más propiamente en "Lament" (versión "Japanese...") podemos decir que es un tema precioso, formado por un bucólico fondo musical a base de sintetizadores, flautas sampleadas (y rectificadas a la anterior versión de Flexipop...) y una línea de bajo extraordinaria que lleva el tema tanto rítmica como melódicamente. Los punteos de guitarra de Smith destellan imágenes tan crueles como caprichosas. Lo que relata esta canción es una tragedia cotidiana como la vida misma: ("Hoy ocurrió una tragedia/debajo del puente/Un hombre entró frío y triste en La Ment./ El cielo tenía un color perfecto/Mientras el hombre se iba/Saludando con una última sonrisa de vainilla...) La estrofa siguiente incide sobre el recuerdo y sobre los amores perdidos: ("En algún lado en una mesa/Dos tontos ahogados fumando/Tomando agua mientras hablan/De cuando amaron a nuestra señora/Y oh el olor de las velas se muere...") Y al final alguien acaba encontrando la muerte irremediablemente: ("Un helado cuerpo más del río/Pasó bajo el puente bajo el puente"). La imagen de la trágica muerte de Ofelia se destila en los versos de Smith, así como algunos otros versos del poema homónimo escrito por Percy Shelley, poeta romántico inglés (1792-1822): ("¡Oh mundo!, ¡Oh vida!, ¡Oh tiempo!/ Ahora asciendo vuestros últimos peldaños/y tiemblo tanto como antes yo era valiente./¿Cuando volverá la gloria de vuestro primer encuentro?/Nunca más... No, nunca, nunca más...") Este mismo paisaje que describe Shelley es el mismo paisaje eterno e inmarchitable por el tiempo que canta Smith. El tiempo parece haberse congelado para siempre en esta canción que siempre sonará triste y nostálgica. Como muy bien dice Jesús Llorente en su biblia curana "The Cure: las vidas de Robert Smith": "Ese Lament siempre estará ahí dispuesta a ponerte mala cara."
The Lovecats (Los gatos amantes) (3:30).- Y llegamos al último de los cortes des este álbum entrañable y de sanación para una banda como The Cure. "The Lovecats" se plantea como un 'divertimento' en el más puro de sus sentidos y en donde se confirma el carácter jubiloso y ligero de las nuevas composiciones de Smith. El vocalista campa a sus anchas, descubriendo cada vez más sus nuevas capacidades bucales. La canción es tan intrascendente como desenfadada. Su sonido electro-acústico y su ritmo cercano al ska, se inspira en el filme de animación de Walt Disney "Los Aristogatos" y perfectamente podría haber formado parte de su banda sonora. Sonidos de botellas rodando por un callejón nocturno y chasquidos quisquillosos de batería, nos introducen en un ambiente de fantasía, casi de viñeta de tebeo. Luego, Robert empieza a maullar imitando a un gato, refunfuña y se ríe como un crío. Verdaderamente en este tema vemos ese cambio de actitud frente a la música y que plasmaría en álbumes posteriores como "The Head On The Door" o en "Kiss Me Kiss Me Kiss Me". El juego del amor es planteado ahora como el de los gatos amantes flirteando: ("¡Somos tan maravillosamente maravillosamente/ maravillosamente hermosos!/Sabes que haría cualquier cosa por ti.../Deberíamos tomar el té juntos, no?/Deberíamos tomar crema juntos/Luego acurrucarnos junto al fuego/Y dormir un rato/Es ideal/El sueño perfecto"). Para mi "The Lovecats" cae a ratos en la ñoñería, pero es, sin duda alguna, una buena composición de Smith que perduraría a través del tiempo y que vendría a ser un perfecto epílogo musical con el que cerraría esta tanda de singles recopilados en estos ocho "Susurros japoneses".
Videos:
Let's Go To Bed (Vamos a la cama) (Dir: Tim Pope, Noviembre 1982).- Vídeo del mismo talante que el susodicho tema: divertido y con cierta gracia, pero bastante ñoño y estúpido para un grupo como The Cure. En él, salen reflejados un alocado Tolhurst y un jovenzuelo Smith cuan niños jugando en su habitación. Traviesos y divertidos juegan a la pelota, pintan y se van a la cama, una litera para ser más exactos, que se le rompe a Tolhurst en el momento de subir para acostarse y que Smith sortea holgadamente. Este vídeo me recuerda mucho a cuando mis padres se tenían que ir a dormir viendo en la tele aquello de "Vamos a la cama que hay que descansar/para que mañana podamos madrugar...") que cantaban la familia Telerín, y que en mi época cantaba el Casimiro, un bichejo peludo y feo de color naranja, para mandarme a la cama. Creo que este vídeo de los Cure les hubiera ido bastante bien a los de la BBC para mandar a sus críos a la cama...
The Walk (El paseo) (Dir: Tim Pope, Junio 1983).- Casi el mismo vídeo que "Let's Go To Bed" pero con el fondo cambiado. Lo que otrora era una habitación multicolor repleta de juguetes, aquí es un fondo negro en donde mayoritariamente sale Smith con un montón de trastos inútiles y una muñeca con una máscara japonesa que da realmente miedo. Tolhurst hace alguna que otra intervención haciendo ñoñerías y juegos de magia bastante malos. El vídeo resulta nímio y supérfluo y para nada le hace justícia a un tema tan bueno como "The Walk". The Cure aún no saben hacer vídeos.
The Lovecats (Los gatos amantes) (Dir: Tim Pope, Octubre 1983).- Uno de los vídeos más recordados de Tim Pope junto con el mítico "Lullaby". Pope contribuyó en mayor medida en darles a los Cure la imagen que poseen actualmente, tan importante para Smith y su séquito. Tal cual, el vídeo muestra en imágenes lo que Smith canta en la canción: cuadros cercanos al cómic, trompetistas vestidos con (horrendos) disfraces de gatos y una horterísima camisa roja a topos negros que luce Robert y que parece la que Paco de Lucía nunca quiso ponerse. Smith lleva consigo un gatito durante toda la canción que lo mira con cara de no entender nada del 'desmadre a la inglesa' que sucede a su alrededor... El vestido que porta Tolhurst, por cierto, también tiene delito; es, por así decirlo, petardeo en estado puro. Gracioso y divertido, aunque el horterísmo colectivo esté garantizado.
Bibliografía
- Llorente, Jesús: "The Cure: Las vidas de Robert Smith" (Editorial La Máscara, 1997)
- Sir Richard Francis Bourbon: "The Cure" (Editorial La Máscara, 1993)
Webs de consulta
- www.loscure.tk
- http://es.wikipedia.org/wiki/Japanese_Whispers
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