"Claroscuros musicales de un paisaje en decadencia"
Seventeen Seconds (Fiction, 1980)
Formación: R.Smith/L.Tolhurst/S.Gallup/M.Hartley
Calificación: ****
(para almas en pena)
"El mundo se detuvo y no llegaba nunca el minuto siguiente."
Robert Smith
Imprescindibles: A Forest, Play For Today, In Your House.
Prescindibles: Seventeen Seconds.
El genio ególatra de Robert Smith siempre ha estado haciendo estragos en el seno de la banda en cuanto a músicos se refiere. Nadie pone en duda que The Cure ha sido, es y siempre será Robert Smith y viceversa. Y quien mejor sabe esto es el propio Smith, que entra a matar en cuanto alguien se le pone entre ceja y ceja. La primera víctima en caer fue Michael Dempsey en 1979, después de haber grabado Three Imaginary Boys, defenestrado por Smith. En el bajo le acabaría reemplazando el legendario Simon Gallup (ex-Mag Spies), y que se convertiría en el mano derecha más próximo a Smith. Pero la lista de los caídos es larga y tortuosa. Después vino Matthieu Hartley (teclados y también ex-Mag Spies) que decidió marcharse por problemas de ego entre él y Robert, y también un poco asustado debido a que intuyó, por las composiciones de Smith, lo que muy pronto se les iba a venir encima a los Cure... Así pues, Simon Gallup al bajo y Matthieu Hartey a los teclados, se incorporan a Smith y al sobreviviente Tolhurst para confeccionar Seventeen Seconds, segundo álbum de los de Crawley (UK) -si obviamos Boys Don't Cry, Lp análogo al Three Imaginary Boys en USA-, y, para mi, verdadero primer trabajo con sello "The Cure", ya que su primer trabajo discográfico, como bien declararía más adelante Smith con otras palabras, suena más a un álbum recopilatorio de viejas canciones que no tienen mucho que ver entre sí, que a un álbum concepto con un discurso bien hilvanado.
Seventeen Seconds es el primer capítulo que inicia esa famosa y capital "trilogía" formada por este mismo álbum, Faith (1981) y Pornography (1982), aunque Smith se esfuerze tanto en convencernos que la llamada "trilogía curana" es otra y que la forman Pornography, Disintegration (1989) y Bloodflowers (2000). Sin querer entrar demasiado en polémicas, más que nada porque aún me faltan datos y opiniones para poder posicionarme (aunque no por ello dejo de creer que Smith se ha acabado vendiendo a la comercialidad de la que en un principio huía con álbumes como este Seventeen Seconds), muchos críticos y entendidos en la materia niegan alguna relación tanto musical como conceptual a cerca de la trilogía a la que se refiere Smith, y en cambio sí que defienden una relación más coherente sobre la primera trilogía que señalabamos. Y es que llega un punto (y esto pasa muy a menudo) en que el mito se acaba rebelando contra su propio autor, y a veces acaban sabiendo más los fans y aficionados sobre un tema en concreto que su mismo creador... Opinión que defiende una unidad temática mucho más consistente en la primera trilogía señalada, la corrobora Collin McGlue en su libro "From ashes to afterpunk" que menciona Seventeen Seconds, Faith y Pornography como tres discos fundamentales del llamado rock gótico o siniestro.
Pero centrándonos más concretamente en el Lp que nos ocupa, Seventeen Seconds es un momento de introspección, de densos paisajes melódicos, antes de querer encontrar a Dios sin resultado alguno (Faith) y de explotar violentamente en Pornography, en donde los Cure hacen su particular viaje a los infiernos. Son "diecisiete segundos" que marcan el principio de una cuenta atrás hacia un desastre (emocional) inevitable. Lejos de querer hacer una apología o de intentar explicar a la perfección cada uno de los "diecisiete segundos", me gustaría hacer una valoración global como álbum individual, sin querer adelantarme a lo que vendrá luego. Pues si nosotros gozamos de la cómoda perspectiva que nos ofrece el tiempo, la obligación de cualquiera que pretenda hacer una reseña musical, sea cual sea el grupo o el disco, creo que debería ser, ineludiblemente, de ponerse en situación y analizar las circunstancias del momento histórico en que se publicó dicho disco, o almenos intentarlo, aunque, a veces, la memoria no nos lo permita.
Yo, por aquel entonces en que salió publicado Seventeen Seconds, aún no tenía ni uso de razón, pero sé cual era el clima que se respiraba. A principios de los años ochenta, las tensiones entre los gobiernos internacionales empeoran hacia el final de la "guerra fría" por el inminente triumfo del capitalismo, la conciencia ecologista se agudiza a raíz de los desastres naturales que alertan del precario estado de salud del planeta y, centrándonos en Inglaterra, las trifulcas entre laboristas y conservadores son constantes. La sensación de un mundo en cenizas dejado por las dos Guerras Mundiales junto a la negligencia con la que la generación anterior ha exprimido hasta la última gota, produce un ambiente de crispación entre los jóvenes de la época que no ven un futuro posible. El existencialismo, que tan en boga había estado durante el período de entre guerras, vuelve a estarlo ahora más que nunca, y de todo ese panorama desolador se hará eco la música. No hay que olvidar que la música es la radiografia más clara de la situación social durante un período histórico concreto, y que, en tanto como arte, la música es producto de un tiempo y de una sociedad. Por aquellos entonces, cuando los Cure comenzaban a hacer sus primeros pinitos, el afterpunk era lo que todos los grupos andaban haciendo por ahí arriba en la Gran Bretaña. "The Damned", "The Clash" y los "Sex Pistols" fueron los tres ejes básicos del punk inglés en donde se vertebrarían muchos de los grupos que vinieron después, y entre ellos estaban, por supuesto, The Cure. Otros grupos que salieron de la misma hornada que los Cure fueron "Joy Division" y "Siouxie & The Banshees", trío de grupos que vienen a apuntalar los cimientos de lo que se llamaría como rock gótico o siniestro, un microcosmos dentro de la escena afterpunk británica.
Este es el seno de gestación de los primeros momentos de los Cure, aunque después los caminos tomados sean otros. No obstante, me ha parecido importante hacerle saber al lector el lugar en el que Smith se encontraba cuando compuso sus primeros grandes clásicos. Al contexto social deben sumarse los problemas personales que, por aquel entonces, afectaban a Smith: problemas con el resto de la banda, problemas con Mary, su novia de siempre, que hacen que durante una gira con los Banshees, Smith expresara toda su rabia y angustia vital en forma de versos en un hotel de Newcastle, versos que serían un primer boceto de las letras para Seventeen Seconds. Smith: "quería enseñarle a todo el mundo mi parte más oscura, la más siniestra..." Pocos meses después, Smith se recluye en casa de sus padres y con una guitarra, una caja de ritmos y un órgano hammond de su hermana, empieza a darle forma musical a aquellas letras. Una semana después Smith le entrega a Chris Parry ocho armazones de canciones que conformarían el segundo Lp de los Cure. Parry piensa en el ingeniero de sonido del anterior Three Imaginary Boys, Mike Hedges para producir el nuevo disco, pero Smith también quiere hacerse cargo de la producción, y pocas semanas después comienzan las sesiones de grabación en una antigua iglesia. Los "diecisiete segundos" fueron estos:
A Reflection (Un reflejo) (2:08).- El disco lo abre esta pieza instrumental de corte minimalista que describe reflejos de una realidad decadente. Punteos de guitarra, acordes mínimos de un piano mal afinado y, de fondo, el débil eco de lo que parece el lastimero lloro de un niño o bien el macabro tarareo de una canción (siento no poder concretar más, que cada uno juzgue por si mismo). Todo contribuye a crear una atmósfera etérea, sombría y desoladora. En palabras del propio Robert Smith: "este tema fue compuesto para fijar un talante contemplativo en todo el disco". No le falta razón a Smith, ya que esta pieza puede considerarse como una perfecta Intro que avanza al oyente lo que se encontrará a lo largo del segundo largaduración de los británicos: decadencia, calma tumultuosa y melancolía a raudales. Aún y no siendo el mejor tema del disco, esta pieza viene a ser un fiel "reflejo" del mismo.
Play For Today (Tu papel para hoy) (3:38).- Toda una lección pop donde las haya, no solo ya de The Cure, sino del pop de los años 80. El ritmo enérgico de Play for Today choca un poco con la quietud que inspiran los otros temas del álbum, pero en ningún caso es una pieza sobrante. Esta es la primera vez en donde se utiliza ese estruendo tan típico que se va a oír en buena parte del disco que sirve para enfatizar en determinados momentos la batería, y que me apostaría algo de valor a que ese sonido en particular resulta de dejar caer en seco un banco de esos que sirven para que, al rezar, la genuflexión no sea tan dolorosa en el interior de una iglesia vacía (recordemos que Seventeen Seconds se grabó de noche en un par de meses en el interior de una antigua iglesia). Smith dice que Play for Today trata sobre los aspectos fraudulentos de una amistad no sincera, yo diría que aún arrastra algo de aquel descaro y rebeldía que caracterizaban la mayoría de los temas del anterior Three Imaginary Boys, y versos como estos lo demuestran: "No es cuestión de hacer lo que es justo/Sólo cuenta lo que siento/Dime que no tengo razón/Me da igual". A esa insolencia juvenil se le van mezclando poco a poco unas gotitas de pesimismo y de mal humor, y obtenemos como resultado una receta explosiva: Play for Today (Tu papel para hoy), uno de los primeros clásicos de la discografia de los Cure que suenan a unos Beatles producidos por el creador de la Familia Addams.
Secrets (Secretos) (3:19).- Es una pena que una preciosa melodía como la de esta canción, quede semioculta entre la exhuberancia sonora de un disco como este Seventeen Seconds, cual si fuera el espeso follaje del bosque al que se refiere A Forest. Sólo si escudriñamos hasta el fondo ese bosque, encontraremos delicatessen tan gratificantes como esta Secrets, cual si fuera esa trufa selecta de tan difícil acceso. Y cuando, al final, logramos hallar y saborear esas pequeñas delícias de respostería tales como Secrets, Three, A Reflection o The Final Sound, descubrimos que en los botes pequeños es donde está la buena confitura. Esas delícias a las que me refiero, son el digestivo perfecto para culminar un menú de alta cocina formado por Play For Today, In Your House, A Forest y M como entrante, primer y segundo plato y postre, respectivamente. Dejando a un lado metáforas culinarias, en este tema de corte acústico prepondera el sonido de piano y el de una guitarra española con la que Smith se pega el primer solo acústico de su vida en una canción de The Cure. La estructura melódica vuelve a ser cíclica (como en casi todos los temas del disco), y el tono decadente aunque especialmente delicado tratándose del tema del que se trata. Secrets es una canción de amor desesperada, o mejor dicho de desamor: "Secretos/Compartidos con otra chica/Hablando toda la noche en una habitación/Toda la noche/Todo va poco a poco/Deseaba haber sido tuyo..." Según Smith habla sobre la deseperación de no haber aprovechado las oportunidades perdidas, y es por eso mismo que este tema conecta tan fácilmente con el oyente porque: ¿quién no ha desaprovechado en alguna ocasión las oportunidades que se le brinda? Yo desde luego sí que lo hice y me arrepentí. Secrets habla de ese arrepentimiento, de ese sentimiento de insatisfacción tan molesto como si fuera la voz de la conciencia. Es por ello que este tema se vive desde el recuerdo y desde la melancolia (de hecho, como la mayor parte del disco). Permítame Jesús Llorente extraerle una cita de su excelente libro "Las vidas de Robert Smith", en donde repasa magistralmente la vida y obra de los Cure y que me viene que ni pintada para definir lo que es este tema en realidad: "[...] Comprarse un elepé de los Cure es, en muchos sentidos, deprimente, porque nos recuerdan las novias que pasaron y a las que, de momento, no van a pasar por nuestras vidas" (pág. 58). Sin duda, este es uno de los mayores "secretos" que esconde este álbum.
In Your House (En tu casa) (4:06).- Sobria, elegante, fría y misteriosa, En tu casa tiene todos los elementos para erigirse como la canción-tipo del álbum, a la que tan sólo le hacen sombra temas como un A Forest o un Play for Today. Además de las aludidas, In Your House es una de las mejores creaciones que contiene el Lp y casi mi favorita (si no estuviera de por medio una debilidad tan grande llamada A Forest). Es por ello que debería reivindicarse el valor, tanto musical como conceptual, que tiene este tema dentro un disco como Seventeen Seconds, al igual que debería reivindicarse a este mismo álbum como uno de los mejores de la banda (claro que un Pornography o un Disintegration pesan demasiado en su discografía). ¿Por qué digo esto?, pues porque Seventeen Seconds está asentando las bases del "sonido Cure" por antonomasia, e In Your House es una de las que más lo caracteriza: Gallup cobra cada vez más protagonismo con ese sonido sobrio y seco de bajo, al igual que Tolhrust que en una bateria desnuda marca una base rítmica cíclica. Estos medios tiempos mórbidos son precisamente lo que los nuevos Cure explotarán conscientemente a lo largo de todo el disco. Además: arpegios sutiles de guitarra, sonidos difuminados de teclados y la voz quejumbrosa de Robert, que contribuyen a crear un clima atmosférico, vaporoso y denso, en donde parece que estemos soñando despiertos. Es precisamente ese tipo de ensoñación lo que nos sugiere la fotografía borrosa de la portada donde vemos las ramas de un árbol en movimiento (para mí, una de las mejores portadas de la discografia de la banda). La letra es otra de esas pequeñas joyas compuestas por Smith, versos como: "No oigo nada en tu casa/Silencio/En las habitaciones vacías/Me ahogo en la noche en tu casa/Pretendiendo nadar" son el non plus ultra del patetismo (de pathos) existencialista, que nos trae ecos de una canción como Three Imaginary Boys refinada. Junto con The Funeral Party (en un disco como Faith) y The Figurehead (en Pornography), In Your House empieza a contarnos una historia de dos enamorados que acabará con dramáticas consecuencias... Escuchando canciones como esta en un disco como este, la verdad es que me encuentro como "en casa" de mi antigua amada...
Three (Tres) (2:35).- Otro de esos delicatessen con los que me he referido anteriormente para hablar de Secrets, lo es también Three. La verdad, aún ignoro el por qué de la trascendente decisión que tuvo Smith en tapar tan patosamente la letra del tema, ya que aún se puede oír el rastro que dejó la pista de la voz sin muchas dificultades. De la moribunda letra tan sólo se puede distinguir de manera inteligible un: "scream" (chillido) hacia el final del tema. El collage impresionista de sonidos del inicio lo forman notas desordenadas de piano, punteos breves de guitarra y algún que otro golpe de batería, junto con un discurso indescifrable de Robert que era parte de la letra. Aproximadamente medio minuto después, entra Lol que marca un ritmo repetitivo y seco de batería hasta el final del tema, y alrededor del minuto desde el inicio del tema, entra Gallup con un sonido grave de bajo, que con sólo tres notas desarrolla toda su línia rítmica. La melodía la forman este trío de instrumentos: piano, bajo y batería, con algún que otro fondo de teclado, donde se le está vetada la entrada a la guitarra, que va muriendo a lo largo del tema. Al final, tan solo sobrevive la batería que muere también de manera repentina con un prolongado eco estremecedor. El aire decadente y sobrenatural de Three (Tres) viene a cerrar la primera parte de un disco en el que el pesimismo, la contemplación y la melancolía no han hecho más que empezar. The Final Sound, la siguiente pieza instrumental, servirá de prólogo perfecto para iniciar una segunda parte que promete superar a la primera.
The Final Sound (El sonido final) (0:52).- Este es otro corte instrumental que, como A Reflection o Three, sirve para remarcar la actitud contemplativa que tiene todo el disco. Esta breve pieza musical, que sirve como signo de puntuación, marca un punto y seguido en el conjunto del álbum y se esboza como un capítulo mortuorio salido de algún de relato de Edgar A. Poe. Es en este tema donde la palabra decadente adquiere todo su significado: el sonido parecido al de un clavicémbalo describe un paisaje árido y tenebroso, en donde no hay ningún tipo de concesión a otros adornos musicales. Según declararía Smith esta pieza sería su particular elegía al recién caído Matthieu Hartley del seno de The Cure. Recordemos que Hartley abandonaría el grupo al regresar de su gira por Australia a causa de las diferencias artísticas surgidas entre él y el líder de la banda. El sonido final es el epitafio que Smith le dedica a Matthieu Hartley, (teclista de The Cure 1979-1980). Descanse en paz.
A Forest (Un bosque) (5:54).- El eterno clásico de The Cure y mi canción favorita entre todas, no solo de este álbum sino de toda la discografía del grupo, al igual que para muchos "curados". Me resulta muy difícil tener que hablar de este tema en concreto porque suele pasar que cuando algo te gusta mucho, se suele perder todo tipo de visión objetiva y de capacidad crítica. No obstante, estoy obligado a hacerlo, así que vamos a intentarlo... Este tema define a la perfección lo que se adelantaba, en parte, con In Your House y que hemos llamado como "sonido Cure", del cual A Forest se erige como la más clara representante de ese sonido: un bajo entrecortado que suena convulso y que cada vez adquiere más protagonismo (anticipándose como sonará en Faith), una batería con un ritmo seco, repetitivo y mecánico destinada a alcanzar una sensación como de trance y la voz de Robert que suena cada vez más lejana y doliente. El sonido sesgado de guitarra se empieza a definir y cada vez va adquiriendo más personalidad en donde se introduce el "flanging", ese efecto que hace subir y bajar la melodía. Los teclados se mantienen siempre en un segundo plano (seguramente Hartley se las piró por eso), destinados a crear un ambiente etéreo, excepto en el inicio del tema que son utilizados como siniestro telón de fondo para introducir el "leitmotiv" de la canción. Dicha intro de teclado queda literalmente suprimida en la versión single; una lástima porque le quita fuerza dramática. La letra de la canción habla sobre una chica que se pierde por un bosque y el protagonista la busca desesperadamente, perdiéndose también por él. Ese bosque es descrito por Smith a la perfección: "Oigo su voz/Gritando mi nombre/El sonido es profundo/En la oscuridad/Oigo su voz/Y empiezo a correr/Entre los árboles". Es un bosque nocturno e insondable que guarda un misterio que descubrimos tan sólo al final, cuando percibimos que nos encontramos en un ambiente de pesadilla dentro de la mente de Robert Smith: "De repente me paro/Pero sé que es demasiado tarde/Perdido en un bosque/Completamente solo/La chica nunca estuvo aquí/Siempre ocurre lo mismo/Corriendo hacia el vacío/Otra vez y otra vez y otra vez". Entonces todo se vuelve terrorífico al tomar uno conciencia de ello. Smith dijo en relación a este tema: "fue una pesadilla que tuve en la infancia y que se hizo realidad en la adolescencia." El juego hipnótico y dantesco está definiendo la personalidad de los nuevos Cure: la rebeldía juvenil se ha acabado para rendirse a una realidad alternativa en donde manda la contemplación. Rendirse parece ser la única salida, y, a veces, hasta una buena opción. El carácter de Smith también se va definiendo: hierático, frío y distante, un carácter que les hizo perder plazas en el mercado norteamericano. Con todo, Seventeen Seconds se sitúa en el número 20 de la lista de súperventas en USA, todo un logro, y gracias a este tema The Cure aparecen también en el mítico plató del programa televisivo británico "The Top Of The Pops", cosa que influyó notablemente en su popularidad. En resumen, este tema representa un hito en la carrera de The Cure, su justo equilibrio, para mí su canción perfecta. ¡Que ningún pirómano insensato se atreva a quemarme a El bosque!
M (M) (3:03).- M suena igual de energética y vibrante que Play for Today a la que pretende igualar sin éxito, pues considero Play For Today muy superior que M en muchos aspectos. Primeramente, y por qué vamos a engañarnos, Play for Today es clásico entre los clásicos de The Cure donde los haya y M no lo es. Pero comparaciones siempre han sido y serán odiosas. ¿Qué hubiera sido de M sin Play for Today en este Lp? La respuesta resulta obvia: un enorme exitazo. Lo cierto es que Play for Today le roba mucho protagonismo a esta canción en particular, más que nada por similitudes sonoras, pues cualidades no le han faltado para que M se hubiera convertirdo en otro de los clásicos de la primera época de los Cure. Con aspiraciones de single, la letra de M nos cuenta la historia de una chica que podría desempeñar el mismo rol que el de la viuda negra: "Las razones son claras/Te has maquillado la cara/Y te has preparado para el próximo ataque" o "Te vas a enamorar de otro/Esta noche otra vez" son versos que así me lo parecen. Además, la letra me hace pensar de esta determinada manera por declaraciones del propio Smith, que asegura haber compuesto la canción a raíz de haber conocido a cierta chica (¿podría esa “M” referirse a la de Mary?) En resumidas cuentas, propongo que revisiteis M y lo considereis como otra de las lecciones pop ejemplares de la primera época de los Cure, así como un clásico suyo un tanto reprimido.
At Night (De noche) (5:54).- La rareza del disco, sin duda alguna. Aunque suena igual de decadente y sobria que las otras, At Night pertenece a otro plano. Quizá sea por ese bajo que suena totalmente distorsionado, en un disco donde siempre había sonado limpio y clásico. Inspirada en una historia corta de Kafka del mismo título, At Night quizá sea la pieza más alternativa del largaduración, que apunta hacia un sonido vanguardista, juntamente con A Forest que también tiene esa misma clase de sonido progresista. Nunca me atrevería a decir que este tema sea el "patito feo" del disco, pero lo cierto es que, pese a su brillantez compositiva e interpretativa, At Night no me acaba de encajar con en el conjunto de canciones, y no por ello quisiera quitarle ningún mérito. No obstante, Smith se deja la piel en alguno de sus versos: "De noche/Oigo la oscuridad respirar/Puedo sentir la tranquila desesperación/Oír el silencio de la noche/De noche/Alguien tenía que estar allí", que son de una belleza decadente abrumadora. At Night es un tema que está ahí porque tiene que estarlo y punto (quizá para amortiguar el porrazo que vendrá después hacia el final del Lp). No sé por qué razón me cuesta someter a análisis a este tema en particular, ¿es que alguno se atrevería a poner en tela de juicio cosas como por qué a la noche le sucede el día o por qué dos y dos suman cuatro? Cosas así son lo que dan lógica a nuestro mundo, y por esa misma regla de tres, temas como este son los que acaban de dar lógica a un disco como Seventeen Seconds.
Seventeen Seconds (Diecisiete segundos) (4:01).- Por muy mal que me sepa decirlo, la canción que le da título al álbum no está a la altura de todo el Lp. A pesar de su correcta construcción melódica y rítmica, los momentos realmente álgidos del segundo largaduración de los Cure los encontramos en composiciones como Play for Today, In Your House o A Forest. No obstante, no juzguemos tan a la ligera un tema así como así. Si Seventeen Seconds es la canción que le da título al disco es tanto por su unidad temática como por su letra. "Diecisiete segundos/una medida de vida" reza su estrillo, a lo que Robert declararía: "diecisiete fueron los segundos de una arbitraria medida de tiempo que parecía estar de repente en todas partes una vez que la canción fue escrita..." A mi juicio, no me convence por varias razones: una batería demasiado irregular, unas rimas que las encuentro un tanto ñoñas y algo más que no acaba de cuajar en un disco donde el listón se había mantenido casi un metro y medio por encima. Esa falta de nivel podría ser probablemente debida a que este fue uno de los temas más primerizos compuestos para el disco (fuentes hablan de la existencia de piratas del 79 con la letra de esta canción cambiada). Y es que yo creo que no va a ser hasta su próximo "Faith", en donde esas canciones-título de The Cure no van a resumir de manera acertada la esencia de su disco en cuestión. Fue Gallup el que resumiría tan bien lo que significaron estos "diecisiete segundos": "Nuestro ánimo en el álbum era crear una sensación. No una serie de sensaciones sino diferentes aspectos de una sensación", aunque Smith iría algo más lejos: "Si (Seventeen Seconds) no hubiese sido como fue, todo lo que ocurrió después hubiese sido diferente. Fue el disco más importante que hicimos". Efectivamente, Seventeen Seconds fue un gran disco por todo lo que significó, indudablemente superior a Three Imaginary Boys, pero es que aún faltaban por llegar Faith y Pornography (!) Cuidado Robert, seguro que muy pronto te vas a sorprender aún más a ti mismo...
Caras B:
Another Journey by train (Otro viaje en tren) (3:08).- Vibrante y animado viaje en tren el que nos propone Smith y los suyos. Este tema instrumental se incluyó como reverso del sencillo de A Forest que fue el temazo del disco. Con ese ritmo de música de "pinball" (y no lo digo en sentido peyorativo), esta es la banda sonora perfecta para escuchar un día yendo en tren (vale la pena hacer la prueba, en serio). El tema es perfectamente gráfico: desde la batería, pasando por el bajo hasta llegar a la guitarra parece vívamente como si estuvieramos yendo de viaje en tren. En ese sentido, este tema en concreto tiene cierta similitud con 10:15 saturday night, al ser también tremendamente gráfico. El tema es cíclico aunque parece ir acelerando progresivamente y eso se consigue variando los acordes en determinados momentos de la melodía. Es un tema alegre y vigoroso, más próximo a la rebeldía punk de Three Imaginary Boys que a los paisajes góticos de Seventeen Seconds. Es por ello que me cuesta relacionarlo tanto con un Lp como este.
Videos:
Play for Today (Tu papel para hoy) (3:38).- Vídeo sin demasiada imaginería, tan correcto como aséptico en el que sale la banda al completo (incluído Matthew Hartley) retratada en un estudio sobre fondo blanco y tocando en falso directo. Eso es todo.
A Forest (Un bosque) (5:54).- Vídeo sencillo y sobrio, A Forest puede resultar frío y simplista al primer vistazo. De hecho, lo es. La banda sale tocando en estudio con fondo negro mientras se van mezclando imágenes filmadas de un bosque bastante tétrico. Se le añaden los efectos típicos de la época que estaban de más moda como tintar las imágenes con colores eléctricos y saturados. En este vídeo se hace un uso y abuso de ello, sobre todo del color verde. Tolhurst, Gallup y Smith salen igual de fríos e inexpresivos en el vídeo, mientras lo que más sorprende es que Hartley solamente salga al final de todo en un plano general aislado del resto de la banda (ya se podía intuir que estaba más fuera que dentro del grupo). Pero, lo que más me llega a molestar del vídeo no es todo esto, sino el montaje: creo que se podría haber integrado al grupo en el interior del bosque y no filmar planos sueltos y luego mezclarlos con los de la banda tocando en un estudio que no llega a tener mucho sentido. La verdad es que podría resultar muchísimo mejor de lo que es este vídeo.
Bibliografía
Llorente, Jesús: "The Cure: Las vidas de Robert Smith" (Editorial La Máscara, 1997)
Sir Richard Francis Bourbon: "The Cure" (Editorial La Máscara, 1993).
Webs de consulta
www.bloodflowers.metropoliglobal.com
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