Mi visión de la portada del Bloodflowers es de un marcado pesimismo.
Los colores predominantes, el blanco de fondo, el rojo y el negro para la cara son las tonalidades de las emociones radicales: esperanza, amor,
rabia. Yo no veo a Robert desangrado, lo veo atormentado, visceral y enrabiado. La esperanza sucumbe porque el amor no se puede perpetuar
(vg: There is no if, Bloddflowers). La pasión, la magia emotiva, el enamoramiento, se pierden en la vana fatalidad de la vida corriente a la que se busca transgredir, pero siempre con costes (Out of this world, The loudest sound). Sobreviene el desencanto, la
ofuscación, la pérdida de fe y el valor de la confianza se hace añicos... el amor da paso a la indiferencia, a la nostalgia o a la
lucha interior por buscar un porqué (The last day of summer, Maybe someday, Where the birds always sing). La
decepción, el vacio se instalan en la vida (en 39): no queda nada que ofrecer, nada que quemar, nada que encender, no quedan palabras ni pensamientos, se han malgastado, se han agotado. Por eso pienso que éste es uno de los discos más sinceros, más poéticos, más brillantes
y a la vez desalentadores de toda la discografía de Smith. Pero atención: hay un mensaje oculto ¡cómo no! que deja un pequeño resquicio a la
esperanza...el corazón de conchas hecho por la propia Mary y cedido para la foto duplicada (positivo/ negativo) del encabezado de "There
is no if..." y la perfecta sincronía que en inglés se establece entre if y and... (el si pero y el si afirmativo). No hay pero que valga (there is no if) just and (es esto o nada, es lo que hay)...y la mariposa iluminada de la última página, cerca de la cara de una mujer que alza su mirada, son sin duda un canto mudo a la esperanza y a la fe en el amor. |