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1989
 
1
Nombre Victoria Elizeche
Edad 26
País Argentina
12/10/2001

La portada de Disintegration me sugiere la idea de alguien que observa un pasado marchitado, acabado, donde todo lo lindo se volvió feo, lo que pudo florecer quedó en el intento y sólo quedan restos, pedazos de los acontecimientos. Es una mirada de quien quiere arrancar las frustraciones del pasado y expresar la ira que ello conlleva para desahogarse y vivir el presente con más objetividad, sin apostar a ilusionarse tanto sobre cómo podrán llegar a ser los hechos.

 
2
Nombre Mayca
Edad 40
País España
21/09/2009

Portada y contraportada de este disco, que aloja algunas de las canciones más emblemáticas del grupo y preferidas por sus fans, se avienen como un contrapunto fotográfico que sitúa en dos momentos diferentes un mismo escenario. Si leemos a fondo las letras del DISINTEGRATION nos decantaremos fácilmente por elegir “The same deep water as you” como titular más descriptivo de lo que muestra la portada. En una cristalina y acaso acuosa superficie en la que flotan desvaídas varias flores que apenas destellan algún que otro color intenso, tal vez arrancadas de una corona mortuoria aparece, emergiendo del fondo, el rostro y torso de Robert Smith. Con una mirada de difícil tesitura, a veces desafiante, a veces triste, magnificada por una expresiva a la vez que sutil sonrisa que denota complicidad con quien le observa, Robert se integra como un fantasma shakespeariano en ese encuadre floral que destila muerte y nos evoca precisamente aquella escena en la que Ofelia, la amada de Hamlet, desaparece en las aguas de un arroyo tras lanzarse a él mientras deshojaba prímulas silvestres. La evocación del suicidio es tentadora tanto en la letra de esa canción como en el efecto de desvanecimiento del rostro humano que queda patente en la contraportada del disco. La desaparición, consentida y acaso deseada, de un arquetipo humano entroncado con la desesperación y la atracción por lo desconocido nos remite a esa interpretación. Sin embargo, tanto en las líricas de las canciones como en las ilustraciones que las acompañan solemos encontrar elementos que nos confunden y nos plantean interpretaciones alternativas, más arriesgadas e inusuales por alejarse de lo que una gran mayoría piensa y da por sentado.

Volviendo a la portada, me permito sugerir al lector un cambio de perspectiva y situarnos nosotros al otro lado de reflejo, justamente mirándole nosotros a él desde el fondo de nuestra propia desintegración. Acaso ahora, le percibimos como un curioso que nos observa atentamente llamándonos desde ese otro lado, vital e iluminado de la superficie, donde se gestan las historias vividas que él nos cuenta y que conforman también las canciones con pinceladas de optimismo, siempre velado por la noche que aparenta acontecer en los claroscuros de los pétalos y en un frágil matiz de luna llena.

Es esta duplicidad la que nos anima a jugar con el equívoco, del mismo modo que, en mi particular opinión, Robert Smith hace con nosotros. La Desintegración forma parte del proceso amoroso, álgido y afirmativo en momentos como LOVESONG, evocador y nostálgico en PLAINSONG y PICTURES OF YOU y acaso también en LAST DANCE, aunque aquí hay una decepción revelada tras el paso del tiempo que transforma un amor adolescente, intenso en su feliz inocencia, en un recuerdo imposible de recuperar, cuando ya la madurez de ambos amantes les sitúa en un contexto similar, el baile en navidad, pero alterado por el devenir de los años: “even if we drink I don’t think we would kiss in the same way we did when the woman was only a girl” (aunque bebamos (emborrachemos) no creo que nos besásemos del mismo modo que lo hicimos cuando la mujer que está aquí era sólo una niña).

La desintegración comienza con el paso irrefutable del tiempo. CLOSEDOWN nos habla de la ruina temporal que supone malgastar las horas anhelando volver a sentir la convicción de un amor pleno que llene nuestro corazón y que nos desista de pensar que todo esto es una fútil burla. FASCINATION STREET es un intento por dar la espalda a lo cotidiano en intentar resolverlo con una salida rompedora : “I feel it all fading and paling…” algo así como “siento que todo se vuelve gris, se difumina, se desvanece” y animar a la pareja a “bajar a la calle de la fascinación”, dejar la cháchara, la discusión y romper la monotonía con un nuevo desafío, tal vez erótico o simplemente emocional. LULLABY, canción magnética y videoclip hipnótico, se me antoja un delirio febril producto de un deseo insatisfecho que culmina en una pesadilla llena de metáforas sexuales y antropófagas. Sin embargo, esas sutilezas espantan a la visión más onírica de la escena: un simple miedo infantil ancestral a las arañas. Lullaby es lo que no es: una canción de cuna.

Los espacios más densos y pesimistas de la desintegración llegan a partir de PRAYERS FOR RAIN. A modo de un último canto a la esperanza nos llega una plegaria para la lluvia renovadora, en esos periodos en los que uno se ve atrapado, asfixiado, sucio y sin luces a las que recurrir (nuevamente la pesadilla más palpable que se revela a Robert es la cotidianidad enquistada y desabrida, llena de fatalidad) y que matando el tiempo espera el retorno de la lluvia, poéticamente hablando, algo que limpie la atmosfera y sanee nuestra existencia.

El siguiente tema THE SAME DEEP WATER AS YOU arranca curiosamente con un sonido de tormenta y lluvia. Aunque no es el momento de hacerlo aquí, ya que en esta sección interpretamos las portadas y no tanto las canciones, la lírica de esta hermosísima composición nos revela aspectos duales de la realidad amorosa y amatoria, tal y como nos lo muestra la portada aquí interpretada (y que si nos lo permite nuestro webmaster describiremos extensamente en otra sección dedicada a las letras). Esta canción es un alfa y un omega, demasiado compleja, demasiado sutil, demasiado poética, demasiado equívoca. Tal vez por ello y por su musicalidad sinfónica la hemos convertido en un referente de la excelencia compositiva del grupo The Cure.

La canción homónima, DISINTEGRATION, y las dos restantes, HOMESICK y UNTITLED resultan un trío de devastación anímica. El amor claudica y renuncia despiadado a toda reconciliación en la primera, en un grito prolongado de astío y reproches. “Homesick” equivale a “nostalgia del hogar” pero aquí Robert juega con la dualidad semántica que convierte este dulce anhelo en un “estar enfermo de hogar” y desear, tal vez con una amante ocasional en un encuentro ebrio y amorfo en su cualidad sentimental, que ésta le inspire el deseo de no volver a casa… ¡pese a lo a veces irremediable de la situación!

La canción “sin título” es un esfuerzo vano por nombrar el mayor vacío anímico que produce el saberse perdedor en la empresa amorosa, consciente de que se han empleado insuficientemente las cartas con las que se contaban. Y de ahí, un remordimiento y un arrepentimiento que roe por dentro como un monstruo que aniquila toda esperanza. El fin del disco queda así dibujado en la contraportada, en tonos más negros y viscerales que los poéticos verdes y grises de la portada. Las flores mortuorias cierran el ciclo de la desintegración.